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Comenzó crucial cumbre de la Unión Europea

BRUSELAS, 21 de junio (PL).— La cumbre de la Unión Europea (UE) comenzó hoy en esta capital en medio de la reticencia de Polonia, Gran Bretaña y Luxemburgo a aceptar algunas de las reformas al Tratado Constitucional, tema central de la reunión.

Como despedida a la presidencia semestral de la UE, la canciller federal de Alemania, Angela Merkel, prometió una hoja de ruta para destrabar el curso del documento, aprobado por 18 de los 27 países de la UE, pero rechazado en referendo por Francia y Holanda en 2005.

Uno de los mayores obstáculos lo protagoniza Polonia al no aceptar el sistema de votación por doble mayoría, el cual estima que afecta a los estados más pequeños y beneficia a los pesos pesados de la UE, entre ellos Alemania.

Para cambiar ese método, el presidente y el primer ministro polaco, los gemelos Lech y Jaroslaw Kaczynski, respectivamente, proponen el sistema de la raíz cuadrada, conocido como Penrose, para reducir el poder de los países mayores.

Los Kaczynsky amenazaron con vetar el proyecto si no es admitida su propuesta, advertencia que hasta ahora no abandonaron.

El jefe de gobierno subió esta jornada la parada al declarar que si Polonia cuenta con sólo 40 y no 60 millones de habitantes se debe a la ocupación de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, cuando ocasionó sufrimiento a su pueblo.

Por su parte, Gran Bretaña rechaza la inclusión en el Tratado de la Carta de Derechos Fundamentales, en la cual se inscriben los derechos de los ciudadanos en el plano civil, económico y social.

En un proyecto adelantado por la presidencia semestral a los representantes comunitarios se incluye una mención al tema, pero más bien en referencia a las instituciones de la UE, y no para los Estados.

El documento refleja los elementos que Berlín propone mantener del Tratado y las innovaciones

Otra de las desavenencias gira en torno al nombramiento de un presidente permanente y de un ministro de Relaciones Exteriores, el último con mayor aceptación entre los miembros de la UE, entre ellos España.

Por su parte, el primer ministro de Luxemburgo, Jean Claude Junker, advirtió ayer que se opondrá a que el texto que se negocia se aleje demasiado del Tratado Constitucional, aprobado por su país.

Con esas y otras desavenencias, duras negociaciones y un posible fracaso comenzaron los debates, los cuales, según adelantó Merkel, por complejos probablemente se extiendan al fin de semana.

 

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