La cumbre de la Unión Europea (UE)
comenzó hoy en esta capital en medio de la reticencia de Polonia, Gran
Bretaña y Luxemburgo a aceptar algunas de las reformas al Tratado
Constitucional, tema central de la reunión.
Como despedida a la presidencia semestral de la UE, la canciller
federal de Alemania, Angela Merkel, prometió una hoja de ruta para
destrabar el curso del documento, aprobado por 18 de los 27 países de
la UE, pero rechazado en referendo por Francia y Holanda en 2005.
Uno de los mayores obstáculos lo protagoniza Polonia al no aceptar
el sistema de votación por doble mayoría, el cual estima que afecta a
los estados más pequeños y beneficia a los pesos pesados de la UE,
entre ellos Alemania.
Para cambiar ese método, el presidente y el primer ministro polaco,
los gemelos Lech y Jaroslaw Kaczynski, respectivamente, proponen el
sistema de la raíz cuadrada, conocido como Penrose, para reducir el
poder de los países mayores.
Los Kaczynsky amenazaron con vetar el proyecto si no es admitida su
propuesta, advertencia que hasta ahora no abandonaron.
El jefe de gobierno subió esta jornada la parada al declarar que si
Polonia cuenta con sólo 40 y no 60 millones de habitantes se debe a la
ocupación de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial,
cuando ocasionó sufrimiento a su pueblo.
Por su parte, Gran Bretaña rechaza la inclusión en el Tratado de la
Carta de Derechos Fundamentales, en la cual se inscriben los derechos
de los ciudadanos en el plano civil, económico y social.
En un proyecto adelantado por la presidencia semestral a los
representantes comunitarios se incluye una mención al tema, pero más
bien en referencia a las instituciones de la UE, y no para los
Estados.
El documento refleja los elementos que Berlín propone mantener del
Tratado y las innovaciones
Otra de las desavenencias gira en torno al nombramiento de un
presidente permanente y de un ministro de Relaciones Exteriores, el
último con mayor aceptación entre los miembros de la UE, entre ellos
España.
Por su parte, el primer ministro de Luxemburgo, Jean Claude Junker,
advirtió ayer que se opondrá a que el texto que se negocia se aleje
demasiado del Tratado Constitucional, aprobado por su país.
Con esas y otras desavenencias, duras negociaciones y un posible
fracaso comenzaron los debates, los cuales, según adelantó Merkel, por
complejos probablemente se extiendan al fin de semana.