¿Por qué se matan entre ellos?, es la pregunta sin aparente
respuesta entre quienes no conciben esas batallas entre partidarios de
Al Fatah o de Hamas, en las calles de Gaza.
En las últimas jornadas más de 140 palestinos murieron y cientos
fueron heridos en esos enfrentamientos.
Hoy se teme, incluso, a que una guerra civil de impredecibles
consecuencias se esté incubando en esos territorios.
Las treguas fallidas, los acuerdos endebles, y las contradicciones
intrínsecas, y más que todo la presencia perenne de factores foráneos
influyendo en la realidad de la zona, marcan la pauta de una sinrazón
que suma más sangre a la ya abonada tierra sagrada.
Pero nada de lo que ocurre hoy entre los grupos palestinos se ha
formado de un día para otro. Todo tiene su antecedente en la larga
lucha de 59 años de una población marginada, masacrada, expulsada de
sus tierras, o viviendo en campos de refugiados dentro y fuera de lo
que algún día se reconoció como su país.
Es el resultado directo de la guerra de agresión que contra esa
población ha realizado y realiza Israel con la ayuda y el
consentimiento de Estados Unidos, y ante el silencio de la comunidad
internacional.
Son casi seis décadas de puro genocidio. De resoluciones de la ONU
que no se cumplen. De acuerdos de paz que vienen y van como el mismo
vuelo de las máquinas de la muerte que surcan el cielo palestino para
lanzar su carga contra edificios, escuelas, niños y mayores¼
Es, quizás, resultado de la impotencia, al comprobarse cada día que
mientras los palestinos quieren la paz en las tierras que le
pertenecen, Israel los ataca, construye muros para encerrarlos, los
caza con sus bombas en los diarios asesinatos selectivos. Y eso se
hace sin que exista una sola condena a Israel en la ONU, donde
Washington, con su poder de veto, elimina toda posibilidad de la más
mínima crítica.
¡Qué frágil es el mundo del siglo XXI, al que ha llegado el tema de
Palestina sin solución y sin perspectiva!
Vale la pena recordar que tras una campaña mediática internacional
de Occidente, exigiendo que se hicieran elecciones y eligieran un
gobierno, el reto fue aceptado.
Hubo comicios con presencia de observadores internacionales que lo
declararon totalmente limpio, sin embargo, al resultar vencedor el
grupo Hamas —tildado de terrorista por Estados Unidos—, tanto Bush
como la Unión Europea rechazaron el resultado, bloquearon a los
territorios palestinos y han declarado una guerra que mata a
pobladores por hambre y por balas.
La administración Bush ha jugado la carta de la división entre las
distintas facciones, a la par con su apego a la posición israelí, como
componente responsable máximo de la tragedia en los territorios
ocupados.
Esto ha conllevado a concesiones, mientras se atizan las
discrepancias, de manera que un aparente callejón sin salida aparezca
en la perspectiva occidental, con las divisiones internas como bandera
justificativa.
"Todos están disparando contra todos", dijo un director de hospital
en Gaza, citado por la agencia Reuters, definición que explica por sí
misma, tan lamentable confrontación interpalestina.
En este contexto, debían coincidir, tanto Al Fatah como Hamas, en
que con sus enfrentamientos no solo están abonando el suelo patrio con
más sangre inocente, sino que han caído en el vacío que buscan Tel
Aviv y Washington, en su afán por desviar la atención sobre la
verdadera guerra, la de agresión que lleva a cabo a diario Israel con
la ayuda de Estados Unidos.
Más vale tarde que nunca, y es de esperar que el diálogo sustituya
las acciones armadas y todas esas fuerzas converjan unidas contra el
verdadero enemigo (Israel).
Los últimos elementos relacionados con la crítica situación,
refieren la creación por parte de la Autoridad Nacional Palestina de
un gobierno de emergencia radicado en Cisjordania, que excluye al
movimiento Hamas del actual primer ministro y que controla toda Gaza.
Tanto Israel como Estados Unidos expresaron de inmediato su
beneplácito por la instalación de un gobierno sin la presencia de
Hamas.
Incluso, Washington prevé levantar las sanciones económicas
impuestas a los palestinos en Cisjordania, algo que podría llevar a la
Unión Europea a tomar una medida similar.
En tanto, Israel, en boca de su viceministro de Defensa, Ephraim
Sneh declaró que fuerzas del ejército comenzaron a ser desplegadas en
el norte de la Franja de Gaza.
Todos estos elementos hacen pensar en que aunque los
enfrentamientos han cesado o disminuido, los factores externos vuelven
a atizar brasas, mientras Gaza y Cisjordania aparecen a la luz pública
como dos componentes, uno bajo el control de Hamas y otro de Al Fatah.