Por paradoja, en los 12 últimos años de Saddam Hussein como
presidente, este país estaba sometido a durísimas sanciones
económicas. En cambio, las potencias ocupantes y la comunidad
internacional gastan hoy miles de millones de dólares en la
reconstrucción de Iraq.
El país carece de seguridad, empleo, agua potable y, en estos días
en que es más necesaria, electricidad.
"La electricidad es vida", dijo Zahra Aziz, de 45 años, maestra y
madre de cuatro niños, quien usa un abanico para refrescarse. "La vida
moderna depende de la energía, y nosotros no la tenemos. Sin
electricidad, no tenemos agua, ni luz, ni aire acondicionado. No
tenemos vida".
La mayoría de los habitantes de Bagdad con los que IPS tuvo
contacto afirmaron que solo contaban con una hora de electricidad por
día.
"Junio es un mes muy caluroso, y estas fallas permanentes del
servicio eléctrico sirven, de algún modo, para dar una muerte lenta a
los iraquíes", dijo a IPS Umayma Salim, médico que renunció a su
trabajo en un hospital de Bagdad debido a las amenazas de seguridad.
"Sufrimos enfermedades como insolaciones entre los que trabajan a
la intemperie para brindarles a sus hijos alimento, así como efectos
psicológicos. El débil funcionamiento de los hospitales y otros tipos
de infraestructura causan todo tipo de complicaciones a la salud y a
la vida", agregó Salim.
La temperatura en Iraq se ubica, en general, por encima de los 40
grados en junio, y puede saltar a más de 50 en julio y agosto.
"No podemos suministrar alimentos congelados y enfriados por las
fallas de electricidad", dijo Jamal Rfai, dueño de un supermercado en
Bagdad. "Traemos muy poca cantidad, y si hay toque de queda o
problemas en la calle debemos tirar todo por el calor. Nadie nos
compensa las pérdidas".
Los trabajadores del servicio de agua también se quejan de los
incesantes cortes de electricidad. "Tenemos generadores de
electricidad de emergencia, pero no están diseñados para trabajar
tantas horas al día, como los usamos hoy. Además, el suministro de
combustible no es suficiente", afirmó un empleado.
La espera en las gasolineras de Bagdad es de 24 horas promedio. Los
conductores duermen en sus automóviles o contratan a alguien que los
ocupe mientras forman fila. Y nada garantiza que vaya a haber
combustible al final de la cola.
La mayoría de las fábricas suspendieron la producción por la falta
de suministro de energía.
"Trasladé mi fábrica de bolsas de plástico a otro barrio en busca
de seguridad, pero ahora no puedo trabajar porque no tenemos
electricidad", dijo a IPS el empresario Ahmad Alí.
"Perdemos el tiempo esperando por algo que nunca sucederá, porque
esta ocupación mata intencionalmente toda la vida en este país", se
lamentó.
Los agricultores se quejan de lo mismo. Expertos calculan que la
producción del sector cayó al menos 80% desde la ocupación.
"Es un daño deliberado causado por la ocupación", dijo a IPS el
dirigente político bagdadí Salim Abdul-Sattar. "Cortar la electricidad
es cortar la vena de la vida, y ese es el principal objetivo de los
ocupantes".
La mayoría del territorio de Iraq sufrió una falta casi total de
electricidad la semana pasada. Diarios como Al-Hurra y Al-Iraqiya, muy
influidos por el gobierno de Estados Unidos, atribuyeron el apagón a
ataques contra grandes centrales eléctricas.
"Ya nos hemos acostumbrado a escuchar tales mentiras", dijo a IPS
el ingeniero de una de esas centrales.