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Empresa de Aceros Inoxidables
La colada del talento
Pastor Batista Valdés
Quien vea al inmenso foso "tragando" toda la chatarra que la grúa
deposita, la alta temperatura del horno, el espeso magma borboteando
al rojo vivo o los lingotes (palanquillas) de metal coronando el
proceso, imaginará que esta fábrica de Las Tunas solo produce
acero....
La
producción de esta acería tiene gran importancia para los programas
priorizados del país.
Pegado y apegado a ella, incluso desde que no era más que tierra y
sueños en movimiento, al doctor en Ciencias Técnicas Julio Leyva
Salgado le sobran razones para afirmar que la Empresa de Aceros
Inoxidables produce y le entrega al país algo más que metal: ciencia y
técnica.
Un buen argumento pudiera ser la "jugosa colada de inteligencia"
que ese colectivo aseguró el pasado año, cuando hasta la capital del
país enviaron ocho trabajos de la empresa y de alguna manera todos
recibieron el reconocimiento de los jurados.
Hoy
la empresa produce un acero de mayor calidad para el mercado interno y
externo.
Pero el asunto trasciende cualquier valoración numérica o
comparativa, aun cuando nunca una entidad tunera insertó tal cifra de
ponencias a la vez en el más alto estrado científico-técnico.
De cualquier modo, el verdadero y justo valor de ese talento que
bulle desde los hornos está en las soluciones que trae consigo, para
arrastrar, hacia mejores niveles, los diversos indicadores e impedir
que retoñe la amarga experiencia de hace aproximadamente una década,
cuando por insuficiencias tecnológicas e irregularidades del mercado
internacional la fábrica estuvo paralizada varios meses.
OBRA DE MUCHOS
Marzo del 2007. Cientos de hombres y mujeres se concentran a la
entrada de la acería. Representantes del Ministerio de Ciencia,
Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), junto a quienes impulsan el Fórum
de Ciencia y Técnica en el territorio, convergen para enaltecer la
obra de varios creadores.
Entre ellos destaca el ingeniero Pastor Rodríguez, ganador del
premio al aporte de mayor impacto económico en Cuba, con una nueva
tecnología que permite producir y exportar un notable volumen de acero
de óptima calidad para la industria automovilística internacional.
Pero, como expresa Julio, "el sano orgullo de los 1 200
trabajadores de la empresa no se queda en ese alto reconocimiento que
cada año entrega el CITMA. Nuestros obreros saben que sin el talento
de compañeros como Luis Enrique Torres, quien ayudó a recuperar la
turbina de expansión de la planta de fraccionamiento del aire, la
industria se hubiera paralizado o incurrido en grandes gastos, al
tener que adquirir y trasladar oxígeno líquido desde la capital para
asegurar la producción".
Igual mérito corresponde a otros innovadores y equipos de trabajo
como el encabezado por Waldemar Leyva Reynaldo, que introdujo
modificaciones en el equipamiento, para sustituir importaciones y
ahorrar energía en esta empresa cuyo consumo equivale,
comparativamente, al 70% de la energía que emplea la provincia.
Otra urgencia consistía en obtener el llamado acero para el
trefilado, que internacionalmente se logra a partir de un material
conocido como hierro prerreducido (pobre en residuales). El país
erogaba altas sumas de dinero en la compra de un acero cada vez más
costoso, para luego producir variados renglones en fábricas como la
Esteban Lugo, de Camagüey. De modo que el diseño de la nueva
tecnología no se hizo esperar.
Innovaciones al estilo de las que hoy sustentan el movimiento de
traslación del carro-cuchara en principios de la oleohidráulica,
modificaciones al proceso automatizado para vaciar aceros, o las
soluciones en el horno metódico del laminador 200 T, son también hitos
de referencia en esta última etapa, relativos a cómo la empresa
socialista puede incrementar eficiencia sobre la base de su principal
recurso (el humano) y reducir el efecto de gases contaminantes y otros
agentes agresivos al medio ambiente y a la salud del hombre.
Este quehacer para no agredir al medio le valió uno de los Premios
Nacionales de Medio Ambiente del 2007.
"EXPLOSIÓN" de iniciativas
Quienes llevaron a cabo el montaje de la enorme planta quizás nunca
imaginaron que le seguiría una detonación en cadena de ricas y
obligadas alternativas.
Los fundadores recuerdan aquel reto de llevar a la medida ideal
unos rieles sobredimensionados, donde se asentaría la máquina de
vaciado como variante para que el país no incurriera en nuevos y
elevados gastos, o en pérdidas de tiempo por concepto de compras en el
exterior.
Desde entonces, afirma el ingeniero Edismar Saavedra, director
general, obreros, técnicos y especialistas de nivel superior son
protagonistas de una verdadera explosión del ingenio, expresada en más
de 7 800 soluciones, vitales para el derrotero que sigue esta
industria, sobre todo en el contexto de los nuevos programas de la
Revolución.
El colectivo ahorra millones de pesos gracias a nuevos aportes y a
una labor bien concebida para generalizar experiencias.
Todo ello se sustenta en el prestigio colectivo, estabilidad
inalterable y una mentalidad que convierte en metal la inteligencia
humana y en escoria intrascendente cada nueva adversidad material o
tecnológica. |