Y es que en la Base de Transporte del Ministerio de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias y en otros mandos de esta institución, aún
mantienen en óptimo servicio estos vehículos, aunque ya tienen más de
tres décadas de explotación.
El coronel Reinaldo Batista Ramírez, jefe de la Base, no encuentra
en esto ningún secreto. Sabe que la clave está en el arduo trabajo que
por años ha desarrollado el colectivo laboral, choferes y mecánicos,
fundamentalmente; en la disciplina, la unidad y la exigencia, en el
cuidado y mantenimiento de la técnica.
Cada uno de estos ómnibus, marca más de dos millones de kilómetros
en su cuentamillas, explica a Granma el coronel Reinaldo. Han
recorrido de punta a punta la Isla en el cumplimiento de las más
disímiles tareas, desde el traslado de delegaciones cubanas y
foráneas, de la Unidad de Ceremonias y la Banda de Música del Estado
Mayor General, y el movimiento de internacionalistas hacia puertos y
aeropuertos, hasta la participación en tareas de aseguramiento de la
Operación Tributo y de la inhumación de los restos mortales de los
combatientes caídos junto al Che en Bolivia.
Al mecánico Ventura Flores Cedeño lo encontramos a "pie de obra".
Aunque jubilado, sigue trabajando "para que se mantenga el coeficiente
técnico de estos carros como lo requieren las FAR".
A los motores Hino los conoce a fondo. Tanto es así, que si hoy
siguen funcionando se debe, en buena parte, a la puesta en práctica de
sus inventos (renovación de la polea del motor, del sistema de
transmisiones¼ ), pues esta línea de
ómnibus dejó de fabricarse y para ellos ya no se encuentran piezas de
repuesto en el mercado internacional. Por estas soluciones Ventura ha
sido premiado en varios fórum de Ciencia y Técnica promovidos por la
Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores.
Pero sería trabajo baldío si no fuese por el esmero que ponen los
choferes en el cuidado y conservación de estos medios de transporte.
Luis Ojeda García y José Luis Bucarano García, quienes llevan 37 y
30 años "tras el timón", respectivamente, coinciden en que es
imprescindible atenerse a las normas técnicas establecidas para la
explotación del vehículo y respetar el programa de mantenimiento.
Además, exigir a los pasajeros que en el interior del ómnibus cumplan
lo reglamentado (no fumar ni ingerir alimentos, cuidar la posición de
los asientos¼ ).
En la Base está indicado que cada ómnibus tenga una pareja fija de
choferes. En opinión de Ojeda y Bucarano esto los responsabiliza aún
más con el cuidado del equipo, al punto de trabajar codo a codo con
los especialistas en la reparación de los motores y en la chapistería
de las carrocerías. Al salir a la carretera no les falta un pequeño
taller móvil en uno de los maleteros, con el que ponen a prueba sus
habilidades como choferes-mecánicos cuando la situación lo requiere.
Por ese camino de exigencia y disciplina transitan también los
jóvenes que se han formado —y se forman— en distintas especialidades
en la Base de Transporte del MINFAR. Allí han encontrado en las
experiencias de los más veteranos una magnífica fuente de
conocimientos.
A sus 23 años de edad, Luis Ojeda Santiago sigue los pasos de su
padre y ya está adiestrado como chofer. "Admiro, confiesa, el amor
infinito que sienten por sus carros y por su trabajo, siempre al tanto
del menor detalle. Con ellos he aprendido el cuidado de la técnica, a
mantener buen porte y aspecto y un trato agradable con los pasajeros".
A la entrada de la Base se puede leer en una valla esta frase: "La
técnica vale lo que vale el hombre que la maneja". Con hombres como
estos los ómnibus Hino de las FAR seguirán "dando ruedas" unos cuantos
años más.