Sin abandonar la orientación
petrolera y más bien sustentada en la riqueza que aporta esa
industria, Venezuela comenzó una etapa de diversificación económica
con la vista puesta en terminar con la orientación monoproductora del
país.
El programa incluye la inauguración de 200 plantas industriales
este año y busca terminar con la dependencia importadora, que en el
renglón de alimentos significa la adquisición en el exterior de más
del 70 por ciento de los productos consumidos.
Sin la misma repercusión internacional de otros hechos políticos,
la semana pasada el presidente Hugo Chávez anunció el inicio del
programa dirigido a terminar con el carácter monoproductor.
La primera etapa incluye, entre otras, 88 empresas de alimentos, 48
de construcción de maquinarias y herramientas, 19 de vidrio, plástico
y caucho, 10 de transporte, 10 de servicios de reciclaje, ocho de
equipos y materiales eléctricos y cuatro de construcción.
Esta proyección incluye desde un centro genético productivo en el
estado Barinas, para impulsar el desarrollo ganadero hasta la primera
planta de inyección de plástico en el estado Miranda.
En el caso del plástico se trata de revertir una orientación que
-paradójicamente- obliga a la importación de materiales derivados del
petróleo como este, en una nación reconocida como quinto exportador
mundial de crudos.
En atención a las enormes potencialidades, incluyendo la financiera
proveniente del petróleo, Chávez estima que el país puede ser
exportador de productos como carne, leche y plásticos, entre otros
rubros.
El modelo monoproductor que se intenta dejar atrás ha demostrado
ser incapaz de atender totalmente la demanda en Venezuela, en momentos
en que las medidas sociales adoptadas implican un incremento del nivel
adquisitivo y por ende de la demanda.
Un ejemplo es el de la leche que obliga a importar 40 litros por
persona al año y aunque se producen en el país otros 40 litros, aún
queda un déficit de 35 litros.
En este caso específico, en opinión de Chávez, se suma el contexto
especulativo de algunas plantas que se niegan a vender la leche a los
precios regulados, lo que llevó a una advertencia oficial sobre la
posibilidad de expropiar aquellas empresas que apliquen esa práctica.
En el sector agrario, las inversiones vienen acompañadas de una
reforma agraria mediante la cual se han recuperado un millón 917 mil
hectáreas de tierras que se mantenían improductivas o por debajo de
los índices normales de producción durante el mandato de Chávez.
Un aspecto clave del plan es su orientación socialista, que incluye
el concepto de justicia social y mejor distribución de la riqueza, tal
como propuso el presidente Chávez en su campaña para el período
presidencial actual.