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El Congreso estadounidense intenta frenar los planes del presidente
George W. Bush de desarrollar una nueva generación de armas nucleares
a un costo de 88 millones de dólares, destaca hoy el diario The
Washington Post.
"Actualmente no existe ninguna razón convincente para mantener un
número tan grande de armas atómicas como en época de la Guerra Fría, y
mucho menos para producir nuevas ojivas", precisa un informe del
Comité de Apropiaciones de la Cámara de Representantes citado por el
matutino.
El plan de la Administración Bush incluye destinar 88 millones de
dólares en 2008 al llamado programa de Reemplazo Fiable de Ojivas (RRW
por su sigla en inglés), el cual permitiría activar las primeras
cabezas nucleares en 2012.
La Cámara de Representantes aprobó en días recientes su versión de
la Ley de Autorización de Defensa para el año fiscal 2008, documento
que reduce los fondos del RRW y hace un llamado para reevaluar la
estrategia nuclear antes de producir nuevos arsenales.
El Senado aún no sometió a votación el paquete presupuestario del
Pentágono. Todo indica que sus Comité de Servicios Armados y de
Apropiaciones promueven una propuesta similar a la de la Cámara baja,
tendente a reducir las asignaciones al RRW.
En marzo último, la Fuerza Aérea estadounidense ensayó un nuevo
tipo de bomba de 30 mil libras, diseñada para destruir blancos
extremadamente fortificados, como hangares nucleares soterrados.
El artefacto recibió el nombre de Penetrador de Artillera Maciza y,
según la revista "Air Force Time", fue probado en un perímetro arenoso
del sureño estado de Nuevo México para verificar su nivel de
efectividad.
La bomba puede ser lanzada desde bombarderos B-52 o B-2, y su ojiva
está cargada con cinco mil 300 libras de un explosivo especial de alta
potencia.