El sueño de lo imposible

DEISY FRANCIS MEXIDOR
Francis_mexidor@granma.cip.cu

Una colección de imágenes de La Habana, captadas por satélites con tecnología de la Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA), fue exhibida hace poco en Miami. El hecho no extraña, dado el avance de las tecnologías que permiten obtener cualquier información de un objetivo propuesto en cuestión de segundos.

Lo curioso del caso y que además mueve a risa, es que la muestra La Habana de hoy en imágenes, pretende servir para la "futura reconstrucción", según la nota publicada por la agencia EFE.

¿De qué futura reconstrucción podrían hablar allá en Miami? La respuesta a la interrogante se despeja cuando de inmediato aflora el punto de vista de Nicolás Quintana, profesor de Arquitectura de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), quien —dicho sea de paso— al parecer tiene anclado el almanaque de la memoria antes del Primero de Enero de 1959.

La exhibición, según él, es un "excelente instrumento de trabajo que sirve para identificar el estado de destrucción y delimitar las propiedades". ¿Qué propiedades? ¿Las de quienes salieron en desbandada apenas el cuartel de Columbia se transformó en escuela?

Aunque los organizadores expresaron que no tratan de transmitir un mensaje político con la exposición, "sino comunicar el entusiasmo por la eventual posibilidad de cambiar la deteriorada cara de la ciudad mediante la cuidada y paciente reconstrucción de sus edificios", a buen entendedor, no hay nada más parecido a lo que se propone en el Plan Bush contra Cuba.

Precisamente, esa es una de las cuestiones que enarbola: "les devolveremos las propiedades a sus antiguos dueños", plantea en una de sus partes el endoso presidencial de casi 500 páginas presentado en el 2004 y reforzado el 10 de julio del pasado año con medidas que endurecen la política de guerra económica contra la Isla, incorporan nuevas ideas en el intento desesperado por lograr el derrocamiento de la Revolución e incrementan de manera significativa el financiamiento directo e indirecto a la subversión interna.

No es un secreto que todo el tema de las reclamaciones y devoluciones de propiedades ha sido creado artificialmente por las diferentes administraciones norteamericanas desde el mismo triunfo revolucionario con el propósito de utilizarlo como arma de confrontación.

No pocos incautos al otro lado del Estrecho, nostálgicos y obcecados, han caído en la trampa de preparar maletas pensando en que algún día desaparecerá este proyecto social levantado sobre la sangre de los mejores hijos de la nación cubana.

Por ejemplo, la exposición de Miami, invitaba a su vez a visitar un sitio de Internet ligado al proyecto, para que los interesados depositen en una casilla el nombre y lugar exacto de lo que un día dejaron en La Habana.

Vamos a ver a cómo tocamos si se les ocurriera venir a reclamar. Los propios patrocinadores de la infeliz idea confiesan que sería un "problema complejo" el "desalojo de los actuales inquilinos en las viviendas expropiadas por la Revolución cubana".

Como planteara Ricardo Alarcón al finalizar la Audiencia Pública organizada por la Asamblea Nacional del Poder Popular sobre la Ley Helms-Burton, el 3 de mayo de 1995: "lo que no debe haber la menor duda, es que ni con esta ley, ni con mil leyes, que se dicten en Washington, se va a decidir por nosotros nuestro destino y que no nos van a arrebatar nada por muchas leyes que dicten en Washington".

 

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