¿Cómo escapar de las estocadas de las sablistas estadounidenses?,
podía ser la pregunta durante el cierre de los "días de esgrima",
efectuados con altísima calidad en el hotel Habana Libre.
En la nómina tuvieron a las tres mejores: Mariel Zagunis (uno del
ranking, campeona olímpica de Atenas 2004, plata en el mundial de
Turín 2006); Rebeca Ward (dos, titular en Turín 2006 y unos meses
antes, en caso inusual, en el juvenil de Taebaek, Sudcorea); Sada
Jacobson (cuatro, bronce en la cita helénica y en la del orbe).
Y por eso no extrañó el 15-8 final de Zagunis contra la italiana
Gioia Marzocca (13 del listado), la "verduga" de Ward (15-13).
Jacobson terminó con bronce, y se llevó su quinta medalla
histórica de La Habana, pues antes tenía una de oro y tres de plata.
El entrenador de las cubanas, el ex sablista Guzmán Salazar, se
mostró satisfecho de la labor de sus muchachas en declaraciones para
los lectores de Granma.
"Salvo una, que no te voy a decir cuál, actuaron bien. Hubo un
desempeño técnico-táctico correcto. Se cumplió el objetivo de
prepararnos para los Juegos Panamericanos de Río 2007. Las de la
preselección para esa competencia trabajaron a altura", indicó.
La porfía entre las sablistas tuvo notable calidad, aunque con
menos jerarcas que en las otras armas en estos "días de esgrima",
pues solo hubo 9 de las 20 primeras del ranking.
En la competencia fue reconocido, dándole mayor responsabilidad
en las finales, el trabajo de dos árbitros de nuestro país: el ex
sablista Walfrido Mola y José Luis Abadía. Bienvenido sea.
Una curiosidad: la floretista alemana Caroline Golubytski,
destacada medallista de bronce en el Gran Premio Nancy Uranga, es
esposa del también ex floretista ucraniano Serguei Golubytski, quien
llegó a ser el número uno del planeta y compitió en varias
oportunidades aquí en La Habana. La muchacha estuvo ganándole en
semifinales 3-6 a la fenomenal Valentina Vezzali.