La activa participación de la familia junto a la infraestructura
médica caracteriza el control entomológico en las montañas pinareñas,
para erradicar del país al mosquito Aedes aegypti, trasmisor de varias
patologías.
En el territorio 12 de los 14 municipios tienen zonas en la
cordillera, poblada por unas 85 mil personas, gran número de ellas
asistentes a las audiencias de capacitación comunitaria, a cargo de
personal especializado de salud y de las diferentes organizaciones de
masas, con activistas hasta en los sitios más apartados.
Para evitar criaderos del insecto propagador de enfermedades como
el dengue, entre otras, en los hogares serranos se prioriza el
autofocal dentro de las casas, a través de la limpieza y cobertura
adecuada de los depósitos de agua, a veces requeridos en el área, la
eliminación de los microvertederos y la limpieza de patios y jardines.
Sin ser endémica de Cuba, el país ha reportado brotes de esa
enfermedad en otros períodos y en la lucha por eliminar su transmisión
destaca la característica del Aedes aegypti de únicamente no
proliferar en elevaciones de más de dos mil metros de altura.
Esa peculiaridad, unida a la de ser doméstico, propiciaría su
aparición en el entorno de las regiones serranas de la nación, pues
ninguna de las elevaciones alcanza tal dimensión, sin embargo hasta la
más remota de ellas llega la cobertura asistencial de salud, mediante
alrededor de mil 900 médicos, actualizados en el ámbito patológico
tropical.
Específicamente Pinar del Río posee 164 consultorios en el área,
tres hospitales, varias policlínicas y postas médicas, promotores
todos de los principales programas de salud del país, incluido el
mejoramiento de los estilos de vida en las cordilleras.
Informes de la Organización Mundial de la Salud revelan el aumento
en el sur de Estados Unidos, América Latina y el Caribe de las cifras
del nocivo insecto, cuyos huevos resisten la desecación unos 18 meses,
en un ambiente de cambio climático caracterizado por las sequías e
inundaciones.