|
Parque eólico experimental
Eolo hace la luz en Los canarreos
Ana Esther
Zulueta Avilés
¿Qué gigantes? dijo Sancho Panza. Aquellos que allí ves —respondió
su amo— de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos
leguas. Mire vuestra Merced —dijo el escudero a Don Quijote— que
aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de
viento...
Una
de las torres del parque.
Por recurrente que parezca, es imposible soslayar los pasajes de la
España medieval, recreados por Miguel de Cervantes Saavedra en El
Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Pues, la estampa
resurge de entre las páginas de esa joya de literatura hispana, en el
noreste del municipio especial Isla de la Juventud, donde radica el
parque eólico experimental Los Canarreos.
La instalación, primera de su tipo en Cuba, le ahorró al estado en
los primeros cuatro meses de explotación 71 379 dólares, al dejar de
consumir más de 154 toneladas de fuel oil.
Evaristo Morales Ávila, técnico de la Empresa Eléctrica explicó que
al cierre de mayo, el viento produjo 643,84 MWh. "Esa carga al entrar
al sistema redujo, automáticamente, la presencia en la red de las
máquinas MAN, que trabajan con fuel oil. Por ese concepto se dejaron
de consumir cada mes siete pailas de combustible (camiones cisterna)",
apuntó. Con el proyecto ya no van a la atmósfera grandes volúmenes de
dióxido de carbono.
UNA MIRADA ATRÁS
Los trabajadores de la empresa eléctrica en su mayoría asumimos
casi todo el proyecto que incluyó desbroce del campo, preparación y
cimentación de los fosos para anclar las torres, subraya el obrero
Ignacio Luis Moya Álvarez, uno de los protagonistas de esta obra.
El momento más difícil fue cuando llegaron las máquinas. Se trataba
de una tecnología de punta y tuvimos que estudiar la documentación
técnica aquí. Con la asistencia de un especialista francés, precisa,
realizamos las pruebas del equipamiento en el terreno.
Dados los 16 años de experiencia en el sector pude participar
—señala—, en el ensamblaje de todo el mecanismo a partir de las normas
constructivas. Cuando arrancó el primer aerogenerador, me impresionó
mucho, porque era el fruto de varios meses de intenso bregar. Reconoce
de positiva esa experiencia porque aprendió todo el proceso de montaje
de un parque eólico.
Este tipo de instalación por lo general requiere un año, sin
embargo aquí se concluyó en 10 meses, aseguró, Marc Vergnet,
presidente de la compañía suministradora, quien elogió la
profesionalidad de obreros e ingenieros que intervinieron en este
proyecto, al tiempo que destacó el esfuerzo del país por consolidar la
Revolución Energética.
Con las reservas mundiales del petróleo en periodo de agotamiento,
aprovechar la energía alternativa se convierte en una apuesta por el
futuro. De ahí el propósito de desarrollar este programa en Cuba, que
sincronice con la generación eléctrica convencional. (AIN) |