BAGDAD, 14 de junio.— Una lluvia de cohetes y morteros cayó el jueves
en la protegida Zona Verde. Uno de los proyectiles impactó en una
calle cercana al Parlamento, momentos antes de que pasara un alto
funcionario de Estados Unidos, reportó AP.
Uno
de los dos minaretes destruidos de un santuario chiita en Samarra.
De poco sirvió la prohibición vehicular en las calles de Bagdad, ya
que la insurgencia logró sembrar el pánico en la Zona Verde, el área
donde se encuentran las embajadas estadounidense y británica, así como
edificios gubernamentales iraquíes.
Desde Washington se informó que tres meses después de que EE.UU.,
reforzara sus tropas en la nación árabe no hay muestras de que la
violencia descienda, según un informe del Pentágono publicado hoy.
Los sangrientos ataques se han extendido desde Bagdad y la
provincia de Al Anbar a otras zonas del país. Se trata del primer
reporte integral sobre las consecuencias de la denominada nueva
estrategia para Iraq, anunciada en enero por el presidente, George W.
Bush, señaló DPA.
Entretanto, grupos armados atacaron tres mezquitas al sur y este de
esta capital, luego que la víspera cuatro templos similares fueran
agredidos.