Catalogada por muchos como rebelde y contestataria y también como
una triunfadora, la brasileña Jackie Silva, monarca olímpica de voli
de playa en los Juegos Olímpicos de Atlanta’96 y de los circuitos
mundiales de ese mismo año y del 1995, es una mujer soñadora que
cree en el talento y apuesta por el mejoramiento humano.
Sus manos, de largos dedos, dibujan piruetas en el aire y cuando
uno la ve gesticular tanto no deja de pensar en las miles de
oportunidades que tuvo esta mujer de golpear con fortaleza el balón o
levantar un buen remate para estremecer a las graderías en el voli de
playa o de sala, porque en los dos brilló con luz propia.
De paso por la capital cubana, ciudad que le acogió como una de
las más espectaculares voleibolistas de todos los tiempos, Jackie
hizo un alto en su apretada agenda para conversar con Granma.
Dos conceptos se han escuchado en La Habana en estos días:
Cultura y Desarrollo, ¿cómo los interpreta?
El desarrollo, la cultura, la educación y el deporte para mi son
conceptos que se complementan y tienen que ver con la formación de
valores. No se concibe un pueblo sin cultura, sin educación, sin
oportunidades para realizar deportes como una actividad sana y que
aumenta la calidad de vida.
En la actualidad usted impulsa algunos proyectos sociales ¿cuáles
son sus objetivos?
Tengo un proyecto con el Gobierno del Estado de Río de Janeiro
para desarrollar escuelas de voleibol al cual le estoy dedicando
mucho tiempo parejo a mi trabajo de entrenadora. Queremos estimular
a los jóvenes a la práctica del voleibol, ya sea de playa como de
sala. El otro es Construyendo Futuro con el respaldo del Ministerio
de Deportes de Brasil y el Instituto Nacional de Deportes, Educación
Física y Recreación de Cuba, y que cuenta con el apoyo, además, de
mi gran amiga Mireya Luis. Estoy muy entusiasmada. Pretendemos dar
un incentivo diferente, levantar un espíritu más competitivo en las
escuelas y aproximar más la educación a las competiciones. Siempre
será posible hacer algo por la gente que no tienen condiciones.
¿Por qué la consideraron una "chica rebelde" en su momento?
Siempre estuve en contra de algunas injusticias y protestaba
mucho en favor de las jugadoras. Existían muchas diferencias entre
los equipos varoniles y femeninos. Las voleibolistas éramos
explotadas y nadie hacía nada para revertir la situación. Fui
llamada rebelde y hasta me prohibieron jugar en mi país.
Al cabo de los años, ¿cómo ve la medalla de oro de Atlanta’96?
Es muy gratificante ser campeona olímpica. Obtener una medalla de
oro en aquella época era más difícil. Ahora el deporte es dinero y
todo pasa por ese prisma. Antiguamente esa medalla era un símbolo
político, porque se tenía el sentimiento de que se ganaba bajo un
pabellón patrio, ahora se piensa más en el dinero que otra cosa. La
comercialización, el dopaje, la venta de atletas son fórmulas para
obtener dinero. Los atletas dejan de asistir a los eventos que
representan a su país para irse a competir a los eventos del
circuito, en voleibol, atletismo y otros. Ahora un segundo, dos
segundos representan miles de dólares.
¿Su regreso al deporte activo se debe a alguna nostalgia?
Auque me considero una mujer nostálgica mi regreso es solo
simbólico. Creo que para todo aquel que ha sido una figura de
elevado nivel en el universo deportivo es muy importante poder
apoyar después al deporte.
¿Cuál ha sido la derrota que más le molestó
El partido que perdimos frente a Estados Unidos en los Juegos
Olímpicos de Los Ángeles-1984. Habíamos hecho una base de
entrenamiento muy fuerte y teníamos todos los problemas resueltos.
Nos dedicamos a entrenar para ese partido que nos daba el pase a la
semifinal. Abrimos dos sets arriba, pero increíblemente las
estadounidenses igualaron las acciones. Nosotros sabíamos que
podíamos ganar ese encuentro y así llegamos al quinto parcial con
ese pensamiento de triunfo. Entonces ocurrió lo inesperado: 13-9 a
nuestro favor en el quinto, y ellas logran imponerse 15-13. Fue un
día muy triste para mí.
Algo que se le haya quedado en el camino
Logré todo lo que me propuse en el deporte. Jugué en muchos
lugares en el mundo, Italia, Estados Unidos. Con 14 años fui llamada
a la selección nacional y en 1995, 1996 fui campeona mundial de voli
de playa junto a Sandra Pires, con quien gané también el oro de
Atlanta. Fui escogida como la mejor voleibolista del mundo en la
década 1980-1990. Todo lo que tengo en la vida me lo dio el deporte,
hasta mi inclusión en el Hall de la Fama del voleibol.
¿Como definiría su carrera deportiva?
No fue fácil. Tuve que sortear muchos obstáculos. Pero cuando
estoy en los torneos, cuando voy a los distintos países y veo el
cariño y la emoción con que la gente me trata, significa que tengo
una historia y eso me da sentido para continuar trabajando siempre
para el deporte. Estoy en paz conmigo misma.
¿Futbol y samba?
Como brasileña las dos cosas las siento con pasión. Aunque no soy
buena bailadora me encanta la samba.
¿Rio de Janeiro o Sao Paulo?
Todo el tiempo me quedo con Río de Janeiro, Nací en Botafogo, una
localidad carioca. En Río hay un espíritu explosivo, divertido, muy
diferente a Sao Paulo donde prima lo estrictamente metódico.
¿Es una mujer familiar?
Ahora lo soy más. Antes la familia estaba en un segundo plano. En
estos tiempos todos están más cerca, mi madre, mi padre. He visto
crecer a mis sobrinos. Vivo rodeada de cariño. En otra época era
solo entrenamiento, entrenamiento…
Se dice que en su larga carrera hay una parte de la historia del
voleibol brasileño.
Sí, es así. Fui una jugadora que vele siempre por los derechos de
las voleibolistas y eso me trajo múltiples problemas con la
federación de mi país. Por esta causa me fui a jugar a los Estados
Unidos y retorné como campeona olímpica, ahora soy una heroína,
antes no. También luché en contra de algunas reglas muy rígidas del
voli de playa. Soy una persona que me placen las cosas nuevas. Me
gusta la creatividad. Esto tiene que ver mucho con mi carácter.
¿No se ha tomado un tiempo en su estancia cubana?
Mireya Luis no me ha dado un respiro. Aquí he visto a los cubanos
trabajar mucho. Es impresionante el material humano:
técnicos y profesores capaces, la estructura educacional del alto
rendimiento, el cuidado con los atletas, en eso ustedes son ejemplo.
En mi país se gasta mucho dinero en cosas que no son necesarias.
¿Podría vaticinar la final del voleibol femenino en los Juegos
Panamericanos de Río de Janeiro?
Cuba contra Brasil, esos son los dos equipos que deberán discutir
la medalla de oro.