La proximidad del período vacacional preludia una nueva edición
del Baile de la Guayabera, y consolida el rescate de la fiesta
danzaria distintiva de un poblado perteneciente a la localidad San
Cristóbal en el oriente pinareño.
Después de décadas sin celebrarse, la tradición recomenzó
alrededor de nueve años atrás para alegría de los pobladores del
Consejo Popular de Santa Cruz, donde los instructores de arte en la
especialidad de mover talles y piernas, inician desde bien temprano
el entrenamiento de las parejas concursantes en bailes cubanos.
Sin embargo los competidores añaden otro reto al del movimiento
de sus cuerpos, es el diseño de las guayaberas para las camisas de
los hombres, como es mas comúnmente vista e incluso en los vestidos
de las mujeres, ropas que demandan de gran arte en su confección
dentro de la propia comunidad.
El uso de la clásica prenda de vestir por parte de los bailadores
da nombre al certamen, programado cada mes de agosto, ahora con la
herencia de sus más antiguas memorias, remontadas a la década de los
años 30 del siglo anterior.
En la edición de este verano intervendrán unas 20 parejas, entre
las cuales se premiarán las mejores coreografías y los mas
originales modelos en las versiones masculina y femenina, en tanto
esta vez niñas y niños han expresado su disposición de intervenir en
la festividad, siempre precedida de ferias de artes, sobre todo de
la plástica, muy fuerte en el área.
Cabe hacer historia sobre la guayabera, cubanismo aparecido en
1885 a orillas del río Yayabo, gentilicio que sus vecinos
trinitarios en mofa transformaron hasta adjudicarse también a la
camisa, luego llamada troyana y camagüeyana; mas al rebotar hacia
occidente ya había retomado su nombre definitivo: guayabera.
Por tanto, historiadores pinareños valoran doblemente el rescate
del Baile, de hondas raíces populares, en un Consejo Popular de
miles de pobladores, que antes de 1830 fuera cabecera del actual
municipio de San Cristóbal, sitio entre sierras y cañaverales.