La población de las zonas montañosas asciende a 728 954 habitantes
y crece en casi 51 600 en relación con el año 2001.
Una red de 41 hospitales rurales, 36 hogares maternos y un promedio
de un médico para 361 habitantes han mejorado la salud de los
serranos. La mortalidad infantil, por ejemplo, es de 4,3 por cada mil
nacidos vivos.
La dificultad para trasladarse en la montaña sigue como uno de los
planteamientos más recurrentes en los 278 Consejos Populares, ubicados
dentro del Plan Turquino, el cual abarca 53 municipios de 10
provincias.
Todos los antecedentes indican que el nivel de vida es superior al
que había 20 años atrás, cuando se creó el Plan Turquino, pero los
serranos necesitan determinados insumos básicos para vivir en esas
condiciones, diferentes a la vida del llano. Esta diferenciación en la
oferta de bienes y servicios aún no satisface las demandas más
acuciantes.
Bernardo Oliva, del grupo nacional del Plan Turquino, dijo que
comenzó la revitalización de la producción cafetalera y del cacao, con
la asignación de recursos para aumentar los rendimientos en esas
plantaciones.