En la localidad de Santa Bárbara, a 20 kilómetros de esta capital,
encontramos al artista cubierto de un polvo blanco que contrastaba con
la piel rojiza de su cuerpo bronceado por el sol. Junto a él, la
otrora piedra chipriota se había transformado ya en una hermosa
estrella y dentro de ella, comenzaba a aparecer, por la magia del
arte, el rostro del Maestro¼ Y aunque todos
sabemos que el creador es de exiguo decir, desbordó las palabras para
hablar acerca de esta importante experiencia que se suma a muchas
otras de obras sembradas por el mundo, y por supuesto, en Cuba. "Desde
el primer momento en que supe que vendría a hacer este trabajo —contó—
me puse a pensar qué podría hacer sobre la piedra en un tiempo
relativamente breve, y entre las posibilidades surgió la idea de crear
un monumento de carácter simbólico, lejano del tradicional busto de
Martí que suele estar en muchas ciudades".
"El símbolo de la estrella, que en la iconografía de nuestra
identidad tiene un enorme peso, por ser parte de la Bandera —dijo— me
pareció ideal, para enmarcar el rostro de Martí, trabajado en un gran
plano, como una silueta que forma parte de ese símbolo. Además
aparecerán en la pieza inscripciones sobre la identidad del Apóstol y
unas palabras del Arzobispo Makarios que dedicó a nuestro Héroe
Nacional".
Esta obra es la segunda parte de un proyecto, ideado por el
embajador cubano en Chipre, Pablo Rodríguez Vidal y la consejera
Conchita Muñoz, que trata de acercar aún más a estas dos islas. Ya en
el 2005 se hizo realidad, en la Alameda de Paula (La Habana), un
monumento a Makarios, realizado por el escultor chipriota Nicos
Kotziamanis.
La pieza, cuyas dimensiones definitivas serán de 2 metros de alto
por 1,60 metros de ancho y 1 de profundidad, sigue la línea de las
creaciones de Villa. Del material utilizado¼
es una "piedra chipriota" señaló, conocida aquí bajo ese nombre, con
la que se identifica buena parte de los monumentos de esta isla. Y de
estos días, recuerda con especial cariño, el calor humano de muchos
amigos, en particular del colega chipriota Cristos Lanitis, quien
además del apoyo y recursos para erigir la pieza en poco tiempo (menos
de un mes), le abrió las puertas de su estudio para trabajar.