El ser humano
necesita de una canción que lo comprometa con los avatares de su
tiempo, una canción que desbroce el camino hacia el único modo de
amanecer en libertad. El ser humano se nutre y respira con esa
canción necesaria.
El ser humano requiere una canción que refleje, potencie,
valore y profundice las mejores esencias de la propia Humanidad.
Una canción múltiple y diversa, sensible e inteligente, lúcida y
responsable. Una canción que rescate el patrimonio de los pueblos
y que se lance a la innovación y la experimentación; que recuerde
los sonidos ancestrales y sepa mirar hacia el futuro; que dinamite
los compartimentos estancos entre lo culto y lo popular. Canciones
con palabras o sin ellas, como aquellas en las que la música en sí
misma deja testimonios de redención y belleza; canciones de
resonancias líricas o épicas, como las que nos han acompañado
durante siglos, en las noches del hambre, en la soledad oscura de
las cárceles, en las montañas y los llanos, en el amor y el
desamor, en medio de la vida y sus sorpresas.
Apenas ha comenzado un nuevo siglo. Las redes de manipulación
de los centros hegemónicos son cada vez más sofisticadas. Atentan
contra la diversidad cultural, quieren imponer patrones únicos,
destruyen la memoria, globalizan la banalidad y privilegian el
dinero y la fama por sobre el talento.
Ante esas realidades, nosotros, participantes en el Primer
Encuentro de la Canción Necesaria, desde esta Isla que canta,
propiciamos esta tribuna de intercambio y reflexión; nos
pronunciamos por defender y cultivar un arte que abrace el
mejoramiento humano, que estudie las raíces de nuestros pueblos,
que proyecte sus luchas y esperanzas, hacia un mundo mejor.
Nos une la idea de promover circuitos alternativos para la
difusión de nuestras músicas y nuestras razones éticas y
estéticas, de trabajar por la integración y emancipación de
nuestras culturas.
Sonarán las trompetas, las guitarras, el tres, el cuatro, los
tambores, las flautas, las gaitas, los chequerés, las maracas, los
violines y las arpas en los llanos venezolanos, en el altiplano
boliviano, en la pampa ardiente del Sur, en los ghettos del Norte,
en las laderas de los Andes y las Montañas Rocosas; en las islas
caribeñas, en las praderas africanas y las estepas asiáticas.
Cantarán las voces desde la espuma donde asciende la memoria de
Bolívar y Martí. Cantaremos la canción necesaria, urgente e
inclaudicable, porque ella es el himno del reino de este mundo.
La Habana. Cuba. Mayo del año 2007