Gracias a un efectivo plan de protección ambiental, en lo que va de
2007, la provincia de Granma aumentó la reforestación y redujo en 10
por ciento la carga contaminante en zonas de la Sierra Maestra.
Tal resultado influyó para que este año Granma ganara la sede del
acto central por el Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra el
cinco de junio.
Norbelis Reyes, especialista de la filial provincial de Ciencia,
Tecnología y Medio Ambiente, dijo a la AIN que al reducir la
contaminación orgánica, mejoró la demanda biológica de oxígeno,
cantidad de esa sustancia disuelta en agua.
El indicador, explicó, varía cuando se vierte directamente o las
lluvias arrastran hacia los ríos desechos de ganadería y la
agricultura, cuyo exceso requiere gran cantidad de bacterias para
descomponerlos, lo cual agota el oxígeno del medio fluvial y causa la
muerte a peces u otros seres vivos.
Reyes subrayó que existen 18 despulpadoras ecológicas de café, y
están techadas la mayoría de las cajas colectoras de cáscaras del
grano, para evitar que lleguen tóxicos a los ríos, y desarrollar la
economía serrana sin afectar los ecosistemas.
Empresas y cooperativas aplican técnicas para detener la erosión de
los suelos, y han empleado este año más mil toneladas de materias
orgánicas en fertilización de cultivos, en áreas del macizo de mayores
alturas cubanas, agregó.
La especialista expresó que en la región, Granma sembró mil 200
hectáreas de árboles, fundamentalmente en fajas hidrorreguladoras de
cuencas, y creó trochas contra posibles incendios forestales, y
barreras en sitios proclives a deslizamientos.
El 16 por ciento de los habitantes de la provincia vive en
serranías y reciben talleres de educación medioambiental.
En el presente año Granma aspira a ocupar, por quinto año
consecutivo el primer lugar nacional en el Plan Turquino, programa
gubernamental para el desarrollo del lomerío.