CABONICO, Holguín.— Una traición anunciada y una expedición
fracasada desde su propio origen, fue la del yate Corynthia, hace 50
años, afirmó el miembro del Buró Político, Miguel Díaz-Canel Bermúdez,
al resumir el acto de recordación de los hechos ante la presencia de
más de un millar de mayariceros.
Al pie del obelisco, en una margen del arroyo La Marea, donde el
ejército de la tiranía asesinó a 16 jóvenes, el 28 de mayo de 1957 se
depositó una ofrenda floral en nombre del pueblo cubano y fueron
disparadas tres salvas de fusilería.
En sus palabras el primer secretario del Partido en la provincia
subrayó que, al ser capturados, la orden fue: ni heridos, ni presos, y
hubo tanto cinismo y desfachatez, que los expedicionarios escucharon a
través de la radio la noticia de sus propias muertes.
Rendir este homenaje será siempre un acto de elevado patriotismo,
afirmó.
El dirigente partidista contrapuso la cruel actitud asumida por la
soldadesca de masacrar sin compasión a 16 de los expedicionarios
frente al gesto de los combatientes del Ejército Rebelde, en ocasión
del ataque al cuartel de El Uvero, el propio día 28, cuando trató con
dignidad a sus prisioneros y prodigó cuidados a los heridos.