Cienfuegos

Para no perder 400 litros de agua cada segundo

Perspectivas y soluciones para resolver el mal estado técnico de la red de acueducto con los consiguientes salideros, la sustracción ilegal de agua y una inconsecuente política de ahorro que afectan el suministro sistemático a la población y a los objetivos económicos y sociales del territorio

Armando Sáez Chávez y Aymara Cáceres Abréu

La mayoría de los investigadores aseguran que dentro de dos décadas y media, más de la mitad de la población mundial no dispondrá de la cantidad suficiente de agua para el consumo básico. Cifras dan cuenta de que el 80% de los problemas de salud del Tercer Mundo están relacionados con este elemento.

Salidero convertido en “piscina de recreo” para los muchachos del barrio.

En nuestro país, de escasos recursos hídricos agravados en los últimos tiempos por frecuentes y prolongadas sequías, el despilfarro de agua es un mal cotidiano que merece solución.

NÚMEROS QUE HABLAN

Entre las cuatro conductoras principales de abasto de agua a la ciudad de Cienfuegos, se pierden diariamente 400 litros por segundo. Las causas son diversas, pero las fundamentales están relacionadas con el mal estado de las redes de distribución, su infraestructura obsoleta y la sobreexplotación.

Conductora de Paso bonito “pinchada” ilícitamente en su trayectoria.

Tampoco pueden desestimarse el sobreconsumo y el despilfarro en los sectores residencial y estatal, ni las indisciplinas sociales, en cuanto a la utilización ilegal del agua y sus sistemas.

Demetrio García, especialista del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, precisó que este volumen desperdiciado supera la cifra para suministrar las 24 horas, según reza en la norma, que es de 16 025 800 litros que necesitan los 160 258 habitantes conectados a este servicio en Cienfuegos.

Roberto Pérez Martínez, director provincial de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado, explicó que a las irregularidades mencionadas se suma la falta de un adecuado mantenimiento, por limitaciones de equipos y recursos, la existencia de estructuras inoperantes y la mala calidad de las reparaciones.

MODOS Y FORMAS

La indisciplina social va desde el despilfarro hasta las ilegalidades, la manipulación de desagües o drenajes, la rotura de ventosas y la instalación de enganches fraudulentos, al estilo de la turbinita conocida como "ladrón" en zonas urbanas, cuyo objetivo central es el regadío a cultivos de particulares, bebederos para animales y uso doméstico de pobladores cercanos al lugar.

En la conductora de Paso Bonito, por ejemplo, reporteros de Granma apreciaron que en varios puntos la misma estaba "pinchada" por conexiones que oscilan entre la pulgada y media y las dos pulgadas de diámetro, que pueden desaguar subrepticiamente hasta 10 litros por segundo, volumen que deja de llegar diariamente a la población y otros destinos económicos y sociales.

Otro de los modus operandi consiste en romper la ventosa, dispositivo utilizado para aliviar el aire contenido en la tubería.

Con este acto se perjudican los edificios altos del reparto Pastorita, a los que por esta razón no sube el agua, explicó Manuel Marrero Mesa, jefe de Mantenimiento de las Conductoras.

Los especialistas de Recursos Hidráulicos consideran que en el enfrentamiento a estas ilegalidades no se ha sido todo lo enérgico que hace falta.

"Vale la reflexión —comentó Roberto— acerca de los grandes consumidores, entre los que cuentan los hospitales Universitario General Doctor Gustavo Aldereguía Lima y el Pediátrico Paquito González Cueto. Ambos duplican la norma de consumo."

Todas las irregularidades reseñadas provocan que, entre otras consecuencias, no llegue el agua, o lo haga con dificultad, en determinadas zonas de la ciudad, sobre todo en los extremos de las redes.

TIEMPO DE CAMBIO

Afirma Roberto Pérez que ya está aprobado un programa inversionista, a cargo del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos. Se prevé las soluciones sean a corto, mediano y largo plazos, y consideran, entre sus perspectivas, la sustitución de todos los equipos de bombeo por otros más eficientes energéticamente.

Una nueva conductora principal desde la potabilizadora Damují permitirá, en un inicio, el suministro a la refinería de petróleo Camilo Cienfuegos y más adelante abastecerá a la zona industrial, y extenderá el servicio al sector residencial del reparto Pastorita y otros puntos de la ciudad.

En marcha está el proyecto para proveer al reparto Médico (en construcción) y el aseguramiento de una mayor entrega al complejo de la Salud, microdistrito Petrolero y a la comunidad de Junco Sur, además de la ejecución de la planta potabilizadora a orillas del río Arimao, con el fin de abastecer la zona turística de Rancho Luna y Pasacaballo.

Sobre la estabilidad del mantenimiento de las conductoras y redes, está concebido otro programa de rehabilitación, con tuberías de polietileno de alta densidad —mucho más resistentes— con el empleo de un moderno equipamiento de termofusión de alta presión. En el aspecto organizativo se camina hacia la recuperación de las llamadas brigadas de conductoras.

Si lo anteriormente explicado se hace realidad, Cienfuegos tendrá un servicio mucho más eficiente y seguro.

Pero este debe acompañarse de una política de ahorro consecuente. El asunto del agua es de todos.

En los primeros tiempos, el servicio de agua para uso doméstico de la población de la Villa Fernandina de Jagua se daba mediante toneles, distribuidos de puerta en puerta a hombros de los aguadores que la traían en carretas desde el arroyo Jiquiarí. En el año 1831, por primera vez se concibió el proyecto de perforar un pozo artesiano en el Paseo de Vives (hoy Paseo de Prado), que no llegó a concluirse. Dieciocho años después se recibió autorización para traer el agua a través de la zanja de riego desde el arroyo Candelaria. En 1862 el Ayuntamiento acordó la construcción de aljibes públicos. Por fin, luego de varios intentos de proyectos comienza la ejecución del primer acueducto desde el Río Jicotea, a 10 kilómetros de la localidad, por medio de cañerías de hierro. Y felizmente el 25 de abril de 1874 llegaba el agua hasta la Villa y quedaba inaugurado oficialmente este servicio el 25 de mayo de ese año, en medio de un gran jolgorio popular.

 

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