— Senadores demócratas y republicanos apuestan hoy por una reforma
migratoria al superar durante la semana varias enmiendas encaminadas a
paralizar las negociaciones para un acuerdo.
En opinión del senador Edward Kennedy, uno de los promotores del
plan por el bando demócrata, Estados Unidos tiene ante sí un momento
de ahora o nunca.
Kennedy indicó que si no se avanza en el tema "realmente no sé
cuándo podremos tener otra ocasión de hacerlo".
El frágil acuerdo presentado a debate y fruto de un esfuerzo
bipartidista, fue blanco durante la semana de una avalancha de
enmiendas.
Dos votaciones en la Cámara alta de 49 a 48 ejemplifican la
debilidad del acuerdo.
En uno de los casos, fue derrotada una enmienda del senador
demócrata de Dakota del Norte, Byron Dorgan, para imponer una fecha de
expiración al cabo de cinco años al plan de trabajadores temporales.
En el otro, una exigua mayoría derrotó una moción del senador
republicano de Minnesota, Norm Coleman, para permitir que las
autoridades estatales y locales pudieran cuestionar la situación
migratoria de una persona de existir "causa probable".
Asimismo, el Senado votó 66 contra 29 una idea del senador
republicano de Louisiana, David Vitter, para eliminar el plan de
legalización de millones de indocumentados que llegaron antes del 1 de
enero de 2007.
Vitter, evidente representante de los sectores más conservadores,
opinó que lo que se propone en el acuerdo marco bipartidista es
sencillamente una amnistía.
No obstante, en opinión de Kennedy, "la legalización es importante
para nuestra seguridad nacional, para nuestra prosperidad económica y
para las familias".
La tensión en las negociaciones puede llevar a los parlamentarios a
considerar la posibilidad de requerir que las enmiendas más
contenciosas tengan que reunir 60 votos para ser adoptadas.