El
fortalecimiento de la disciplina laboral y administrativa, uno de los
principales temas de debate hoy en la sociedad cubana, tiene a su
favor que la mayoría de los trabajadores percibe la importancia del
asunto y respalda su centralidad para poder salir del Periodo
Especial.
Rescatar el orden será inevitablemente un proceso y punto de
partida de más productividad y eficacia. Su naturaleza estratégica
obliga a consolidar milímetro a milímetro cada logro y a desterrar
formalismos y fanfarrias por los avances.
Estas realidades avalan la pertinencia de la audiencia
parlamentaria realizada este viernes, en el Palacio de las Convenciones, por
la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional del Poder
Popular, con la participación de Lina Pedraza, integrante del
Secretariado del Comité Central del Partido; Alfredo Morales Cartaya,
ministro de Trabajo y Seguridad Social; Salvador Valdés Mesa,
secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba; Ernesto
Suárez, secretario del Parlamento, así como de diputados, expertos en
materias económicas, dirigentes de organizaciones profesionales y
representantes de organismos de la Administración Central del Estado.
En Cuba, recordó Morales Cartaya, la disciplina laboral no se
consigue por la vía de disposiciones; aunque sean necesarias, tal como
prueban las recientes resoluciones 187 y 188. En nuestro socialismo,
recalcó, esa actitud tiene que ser el resultado de la efectiva y
consciente participación de los trabajadores, de la organización, la
persuasión, el control y la exigencia.
Entre los problemas evaluados en la audiencia estuvieron la
reticencia que aún muestran trabajadores y cuadros de dirección al
necesario acatamiento de la disciplina, desaprovechamiento de la
jornada, falta de organización, inadecuado ejemplo personal de jefes
administrativos, e insuficiente información a los ciudadanos acerca de
reajustes en los horarios de unidades estatales con el fin de
facilitar trámites, compras y otras diligencias.
Para el Partido, reafirmó Lina Pedraza, el logro de la disciplina
constituye prioridad en su labor política. Estamos al tanto, dijo, de
las opiniones del pueblo: una de las cuestiones que preocupa a la
gente es la constancia, pues temen que con el tiempo el rigor decaiga
y los requerimientos actuales sean solamente una cuestión de moda.
Eso no puede ocurrir, este proceso debe inculcarse en la base, en
los colectivos, contar con la participación de todos y, en ningún
caso, los enfoques administrativos pueden estar por encima del interés
social.