Hoy será la primera vez que luchadoras cubanas entrarán al
colchón para disputar una competencia panamericana. Y, más allá de
lo que ocurra, cuando en el futuro se llegue a alcanzar una medalla
olímpica o mundial habrá que mirar hacia atrás a tal momento
histórico, y a lo que ocurrió este sábado en El Salvador.
Será la tercera vez, como se recuerda, que chicas de nuestro país
entren en acción. La primera de ellas fue hace menos de un año,
cuando, con solo semanas de anticipación, algunas cambiaron la
indumentaria del judo por la de la lucha, y compitieron en los XX
Juegos Centroamericanos y del Caribe de Cartagena 2006. El balance
fue tan sorprendente como espectacular: dos medallas de oro, una de
plata y otra de bronce. ¡Qué inicio!
La otra oportunidad se vivió hace pocos días, con los II Juegos
del ALBA, que tuvieron acción en esta disciplina en la populosa
Caracas. El acumulado entonces fue de una de plata y tres de bronce.
Una de las campeonas en el Coliseo Chico de Hierro, de Cartagena,
fue la santiaguera Liset Hechevarría (ahora en la división de los 72
kilogramos), quien ganó plata en el ALBA y será una de las cuatro
integrantes del equipo cubano que competirá hoy en el Palacio de los
Deportes Carlos "El Famoso" Hernández (nombre puesto en honor al
salvadoreño campeón mundial de boxeo profesional).
Las otras tres son las capitalinas Alay Sanz (48), Idirmis Acea
(55) y la cienfueguera Cándida de Armas (63), todas ganadoras de la
medalla de bronce en la ya citada reciente porfía.
Es un "secreto a voces", tratándose en este caso también de un
deporte de combate, que las luchadoras tratarán de seguir poco a
poco los pasos de las muy respetadas judocas cubanas, capaces de
ganar Campeonatos Mundiales y Juegos Olímpicos. La historia apenas
comienza¼