.— El lenguaje fílmico tiene a
veces un impacto demoledor y para el presidente estadounidense,
George W. Bush, hoy fue una pésima jornada en el Festival
Internacional de Cannes, donde sólo recibió duras críticas.
Primero el laureado realizador Michael Moore con Sicko y su
mensaje desolador sobre el sistema de salud norteamericano, y luego
el actor Leonardo Di Caprio, con el tema del medio ambiente y la
absoluta inacción al respecto de Bush.
La codicia de las aseguradoras y la insensibilidad del gobierno
quedan al descubierto en Sicko, el documental más reciente de Moore
estrenado en Cannes fuera de concurso, y que antes de su llegada ya
tuvo implicaciones políticas.
Moore es investigado por el Departamento del Tesoro en razón de
haber visitado Cuba a inicios de este año, lo cual según Washington
viola las normas del bloqueo económico que mantiene contra la isla
desde hace más de 45 años.
El cineasta, que ya ganó la Palma de Oro de Cannes en el 2004 con
Fahrenheit 9 11, cuestiona el hecho de que 50 millones de
estadounidenses, nueve millones de ellos niños, viven sin cobertura
médica.
Un recorrido que comenzó por la Base Naval de Guantánamo,
territorio cubano ilegalmente ocupado, termina en La Habana, donde
tres de sus acompañantes, que laboraron en los rescates del 11 de
septiembre, son atendidos de forma gratuita y con alta calidad.
Moore contrasta el nivel de los sistemas de salud de Gran
Bretaña, Francia, Canadá y Cuba, con el de su país, con lo cual
renueva su línea crítica sobre Bush.
Por su parte, Leonardo Di Caprio se presentó con La hora 11.
Consume menos, Vive Más, al lado de sus colaboradoras en la
elaboración del documental, un llamado urgente ecológico con señales
de alarma en torno al calentamiento del planeta.
Las elecciones de 2008 en Estados Unidos serán cruciales, opinó
el protagonista de Titanic, quien fustigó al inquilino de la Casa
Blanca, "por no haber hecho nada para proteger el medio ambiente y
dar el ejemplo al mundo".