Entre
la investigación y el riesgo vive un escritor que trabaja con la
misma paciencia de un afinador de piano. Cada día se levanta para
continuar inmerso en lo mejor que sabe hacer: reflejar la historia
de esta nación en obras que mantienen una íntima geografía
espiritual con la ruta de revolucionarios de pensamiento y acción
desde José Martí, pasando por Raúl Roa, hasta el Che Guevara. Y hoy
sigue empujando los ejes de su escritura en dirección al nuevo
milenio.
Seguramente con próximos proyectos resonando en la mente como las
notas de una canción de cabecera y confortado por sus aportes a la
historiografía cubana, llegó este hombre al espacio El Autor y su
Obra, en el Palacio del Segundo Cabo, donde colegas y amigos le
ofrecieron el aliento necesario para conservar la vitalidad y
precisión en sus letras, que ya ocupan un sitio descollante en la
ecuación de los misterios de la historia cubana.
Para Rolando Rodríguez (Santa Clara, 1940), la vida puede ser un
libro aún por escribir. Pero ya ha dado fuertes pasos en ese
terreno. Su búsqueda lo ha llevado como un Sherlock Holmes moderno a
"los magníficos archivos de Washington y de España", según expresó,
actividad que le ha facilitado desarrollar una obra pródiga en el
rastreo de las claves de nuestra nacionalidad.
Entre esos títulos cardinales frutos de la exploración se hallan
España y Estados Unidos, Bajo la piel de la manigua;
Cuba: la forja de una nación, La revolución inconclusa;
los Mangos de Baraguá contra el Pacto del Zanjón, Cuba: en
busca de las claves de su historia; El largo camino de la
independencia; Cuba y José Martí; Dos Ríos: a caballo
y con el sol en la frente, Los Documentos de Dos Ríos,
y Una edición memorable: el Diario del Che en Bolivia.
Rolando no sufre de paralizante duda cuando afirma: "Yo busco la
verdad en mi escritura. No soy imparcial y creo que ningún
revolucionario verdadero deba serlo".
El presidente de la Unión Nacional de Historiadores y del
Instituto de Historia de Cuba, Raúl Izquierdo, miembro de un panel
de amigos cuyas palabras sonaban a diálogo de una excelente película
biográfica, dijo acerca del tributo de Rodríguez: "Sus libros y los
artículos que ha publicado en la prensa han contribuido a enriquecer
el patrimonio histórico del país y forman parte de un catálogo de
obligada consulta para profundizar en la historia de Cuba".
La investigadora Ana Cairo extrajo del archivo de la memoria la
novela del homenajeado, República angelical, sobre la Revolución del
30. El historiador de la Ciudad, Eusebio Leal, con un caudaloso río
de palabras, se unió a la tarde de distinción a la labor de un autor
que también ha puesto sus sentimientos por escrito.