Centro genético equino de Guantánamo

Rancho Granadillo ya no es cualquier cosa

Texto y fotos: Jorge Luis Merencio Cautín

Onidio Serrano, el cuadrero mayor de la Unidad Genética Equina Rancho Granadillo, del municipio Niceto Pérez, en Guantánamo, no escatima elogios al hablar de Carmelo, un imponente ejemplar de Quarter Horse, campeón de campeones en las más recientes ferias agropecuarias de la región oriental cubana.

Rancho Granadillo es uno de los dos centros existentes en el país para la producción de sementales Quarter Horse.

Ciertamente, Carmelo ilustra que los animales de ese centro, en general, constituyen un monumento a la pureza, la finura y la elegancia de una raza de caballos considerada entre las más versátiles de las existentes en el mundo.

Rancho Granadillo es uno de los dos centros del país (el otro está en Turiguanó, Ciego de Ávila) destinados a producir sementales Quarter Horse y hembras de alto potencial genético para la mejora racial.

Ignacio Limonta, encargado de la atención a los sementales, junto a Carmelo, quien exhibe su formidable desarrollo muscular y su elegancia.

Las condiciones físicas de los animales, los 60 nacimientos logrados en el 2006 y la veintena de premios obtenidos en los últimos años, hablan del desempeño de este colectivo de algo más de medio centenar de trabajadores.

Esta unidad, ubicada a 12 kilómetros y medio al oeste de la ciudad de Guantánamo, tuvo su cuna en Río Frío, en las proximidades del antiguo central Ermita, zona por donde entraron a Cuba, a mediados de la década de los años cincuenta y provenientes de los Estados Unidos, los primeros Quarter Horse, atestigua Onidio.

Wálder Duarte, jefe de este centro genético, informa que los machos logrados aquí se destinan a la Escuela de Monta de Rancho Azucarero, en Artemisa. Allí, una vez adiestrados, se envían a las diferentes provincias, mientras las hembras pasan a reemplazar a las viejas reproductoras.

Argumenta Duarte que poseen actualmente 227 animales, de los cuales 130 son reproductoras (71 gestadas) y seis sementales. La alimentación se asegura, esencialmente, a base de masa verde (disponen de 20,6 caballerías de potreros) y pienso.

En el caso de los sementales la dieta requiere de una mayor exigencia, pues además del pienso están presentes el heno, la miel de abeja y los huevos de gallinas, producidos para ese fin por el propio colectivo.

Hasta hace unos cinco años Rancho Granadillo era cualquier cosa, menos un Centro Genético Equino. Junto a los caballos de pura sangre convivían cerdos, ovino-caprinos, pavos, conejos, vacunos, y hasta yeguas de propietarios particulares.

El marabú copaba los potreros, no existía comedor obrero y estaban presentes delitos como el hurto y sacrificio ilegal de caballos.

De ahí que los crecientes resultados de este centro estén en correspondencia con el incremento de la gestión y la exigencia administrativas, de la disciplina laboral, el aprovechamiento de la jornada y el uso inteligente de los recursos.

La nueva dirección de la Empresa Provincial de Flora y Fauna, entidad a la cual pertenece Rancho Granadillo, eliminó todo aquel desorden, mejoró las condiciones de vida de los trabajadores y estos, como respuesta, lograron la condición de Vanguardia Nacional del Sindicato Agropecuario, categoría que aspiran a mantenerla.

Todos en el colectivo explican, con natural satisfacción, que desde hace dos años no se cometen allí hurtos ni sacrificio ilegal. El sentido de pertenencia que hoy existe y las medidas aplicadas para cerrarles el paso a los delincuentes y enfrentarlos, rinden sus frutos.

Los caballos de raza Quarter Horse son extremadamente sensibles, tratables y muy inteligentes, virtud esta última manifestada en el terreno que más les gusta: el trabajo con el ganado, donde el caballo tiene que tomar sus propias decisiones.

Se caracterizan, también, por su fortaleza, resistencia, amplio margen de maniobra y gran desarrollo muscular, en especial de la parte posterior. Son relativamente bajos para su peso, muy obedientes y fáciles de domar y conducir.

Su principal virtud es su gran velocidad en distancias cortas, propiciada por su poderosa musculatura.

Se asegura que esta raza es originaria de Canadá y Estados Unidos, donde encontraron su sitio con la conquista del Oeste.

Estos animales eran utilizados en competiciones callejeras, a una distancia de unos 400 metros, que es el equivalente anglosajón del cuarto de milla. De ahí proviene su nombre.

 

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