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El Departamento de Defensa admitió hoy que miles de soldados
estadounidenses pudieron haber sido expuestos a efectos nocivos de
gases nerviosos durante la Guerra del Golfo Pérsico en 1991.
La noticia se desprende de un informe elaborado por científicos del
Pentágono que será publicado íntegramente en junio próximo en el
diario especializado NeuroToxicology.
Los expertos hablan de unos 100 mil militares norteamericanos
afectados por gas sarín, químico con potencial para inducir efectos
severos permanentes y perniciosos en el tejido cerebral humano.
Aunque se trata de estudios preliminares, la investigación fue
financiada por el gobierno federal, que prometió difundir todos los
detalles sobre el eventual contacto de las tropas con el efluvio
tóxico.
Phil Budahn, portavoz del Departamento Nacional de Asuntos de los
Veteranos, confirmó que la pesquisa está incompleta, pero reanimará el
debate sobre los problemas físicos inexplicables presentados por
muchos soldados aún en activo.