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El Senado estadounidense decidió hoy por votación postergar el
complejo debate sobre la financiación de la guerra en Iraq hasta tanto
se discutan a puertas cerradas las objeciones de la Casa Blanca.
La resolución del foro parlamentario trascendió a medios de prensa
luego que el presidente George W. Bush ordenara a su asesor político
Joshua Bolten reunirse con legisladores de ambos partidos en el
Capitolio.
Durante las últimas semanas, el liderazgo demócrata del Congreso y
la Oficina Oval se han enfrentado en fuertes disputas después que Bush
vetó un proyecto de ley que aconsejaba el regreso de las tropas
norteamericanas del Medio Oriente.
El líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, aclaró que el
fallo de este jueves no significa que el Jefe de Estado recibirá en
breve un cheque en blanco para la conflagración en la nación
oeste-asiática.
Por su lado, el senador demócrata Robert Byrd comentó que urge
llegar a un consenso en la comunidad política nacional y los
legisladores deben dejar de acusarse para alcanzar un pacto sobre Iraq
antes de 2008.
Reid estuvo de acuerdo con la idea de programar reuniones con Bush
para remediar el contencioso sobre la certificación de fondos para las
tropas norteamericanas en Iraq y Afganistán.
Sin embargo, advirtió que la discusión no avanzará mucho si el
Presidente insiste en excluir del debate un calendario para el retiro
de los efectivos estadounidenses de Iraq.
También la líder de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi
señaló que los demócratas sólo ven un encuentro con Bush viable si el
gobernante republicano se abstiene de incluir condiciones previas.