Una diversidad de voces y
tendencias se hacen presentes hoy para tratar de incidir en las
negociaciones de una reforma migratoria que tienen lugar en el
Congreso de Estados Unidos.
La víspera el ex secretario de Estado Colin Powell calificó la
inmigración como "la sangre vital de la economía estadounidense", para
ampliar el espectro de los que abogan a favor de una reforma.
Estados Unidos debe defender sus fronteras de los inmigrantes
ilegales pero también debe establecer políticas para incluir a los
cerca de 12 millones que viven en la sombra, subrayó.
Al ex militar se unió el gobernador de California, Arnold
Schwarzenegger, quien urgió al legislativo federal a aprobar este año
una reforma migratoria integral que permita a los inmigrantes "no sólo
vivir dentro de Estados Unidos, sino como estadounidenses".
En una carta dirigida a los líderes de ambos partidos en el Senado,
el ex actor abogó por un plan integral que considere los intereses de
los contribuyentes estadounidenses y reforzar la vigilancia
fronteriza, entre otros aspectos.
"Necesitamos una política realista para millones de personas que
están ilegalmente en Estados Unidos", apuntó.
Mientras tanto, el líder la mayoría demócrata en el Senado, Harry
Reid, se manifestó menos optimista sobre la posibilidad de alcanzar un
acuerdo con los republicanos tras aplazar para el 21 de mayo una
votación para abrir el debate en el pleno.
El líder parlamentario reconoce que el actual sistema no funciona
pero, como muchos estadounidenses, no quiere algo peor a lo ya
existente.
Mientras, republicanos y demócratas continuarán batallando para
alcanzar un acuerdo que podría regularizar con rapidez la situación de
millones de inmigrantes ilegales.
El logro de arreglo bipartidista allanaría el camino a un texto que
luego de ser debatido por la Cámara de Representantes sea aprobado por
la Casa Blanca.
Sin embargo, el camino no parece fácil. "Estamos cerca de la meta y
necesitamos avanzar" declaró el senador Edward Kennedy, uno de los
negociadores.