WASHINGTON, 16 de mayo.— Un ex alto funcionario del Departamento de
Justicia reveló que el ex fiscal general, John Ashcroft, tenía serias
preocupaciones con respecto al programa de escuchas telefónicas a
nivel nacional sin órdenes judiciales del gobierno de Bush, y que una
vez incluso amenazó con renunciar por ese motivo.
Según el sitio DemocracyNow, el martes, el ex vicefiscal general,
James Comey, le dijo al Congreso que Ashcroft se negó a autorizar la
campaña de espionaje, porque consideraba que era inconstitucional.
Comey también reveló nuevos detalles sobre cómo en marzo del 2004,
el entonces asesor de la Casa Blanca, Alberto Gonzales, y el jefe de
Personal de la misma, Andrew Card, intentaron coaccionar a Ashcroft
para que volviera a autorizar el programa, mientras estaba internado
en el hospital muy enfermo a causa de una pancreatitis.
El ex funcionario dijo que, luego de que Ashcroft se negara a
autorizar el programa, Gonzales y Card corrieron al hospital en un
intento por lograr que lo autorizara desde allí, pero recibieron la
negativa del enfermo.
Por otra parte, AP reveló que el actual Secretario de Justicia
trató de echar la culpa del despido de los ocho fiscales federales
sobre el renunciante subsecretario de Justicia, Paul McNulty.