.— La demanda de mayores volúmenes
de sembradíos para la producción de combustible biológico o etanol
está devorando sus primeras víctimas entre la población indígena
mundial al desplazarla de sus tierras, denunciaron hoy aquí.
La expansión de las siembras para la producción de etanol está
desplazando de sus tierras a comunidades indígenas con la amenaza de
destruir sus culturas al obligarlas a vivir en ciudades, dijo la
filipina Victoria Tauli-Corpuz en el Foro sobre Temas Indígena.
La experta citó estadísticas sobre las comunidades autóctonas en
riesgo de perder sus tierras y destacó casos de poblaciones nativas en
Malasia e Indonesia dedicadas a la producción de aceite de palma.
Este es uno de los productos para hacer biocombustibles.
Tauli-Corpuz dijo que el Foro trata de lograr que la Asamblea
General apruebe una declaración sobre los derechos de los indígenas
para proteger a la población nativa de los desalojos de sus tierras
ante las demandas para producir etanol.
El tema de los graves daños colaterales que pueden causar la
utilización de productos agrícolas y la expansión de esos cultivos
para la elaboración de etanol ocupa un espacio importante en la agenda
de debates del Foro Indígena que se inició ayer.
El uso de maíz, soya, aceite de palma, caña de azúcar y otros
productos para este fin ha sido objetado por agencias de la ONU.
La semaqna pasada, la ONU advirtió que los beneficios de los
biocombustibles como fuente alternativa de energía pueden ser
superados por serios problemas al medio ambiente y para la
alimentación en los países subdesarrollados.
Especialistas de la FAO han señalado que la expansión de siembras
como el maíz y la caña de azúcar para producir etanol requieren de un
abundante agua y de fertilizantes químicos dañinos al medioambiente.
De acuerdo con estadísticas de la ONU divulgadas en el curso del
Foro Indígena, la tala de bosques para dejar espacio a los sembrados
que serán utilizados en la elaboración de etanol pone en riesgo a más
de 60 millones de indígenas.