Si
cuando quince años atrás, exactamente el 19 de abril de 1992, al
estrenar banda propia, Paulo FG se situó como principal premisa ser un
artista popular, a fe de que lo ha logrado.
Esa es su propia percepción: "No hay premio mayor que saberte
querido por el pueblo", expresa en un mediodía de confesiones a este
redactor, a pocos días de que el próximo día 26 Cubadisco lo tenga en
el teatro Kart Marx para saludar esos tres lustros. Aunque aclara que
esa no será la fiesta de los quince, puesto que más adelante piensa en
un espectáculo conmemorativo especial.
Seguimos sacando cuentas. Paulo dice: "La popularidad se mide de
muy diversas formas. Cierto es que de cada disco mío, y van 10 en
estos 15 años, uno o dos temas, y hasta a veces más, permanecen en las
listas de lo más solicitado por los oyentes de la radio. También se
mide por lo que sucede en las actuaciones en vivo. Hace poco, por
ejemplo, hice una gira nacional de 18 presentaciones y en ocho de
ellas, según contaron los organizadores, hubo récord de público en las
plazas. Lo de Santiago de Cuba fue tremendo, pues no se había visto
tanta gente en un concierto bailable en la Plaza Antonio Maceo. Pero a
mí me conmueven particularmente esos gestos que nacen de lo más hondo
de las personas: el ramo de flores que me dejaron en el hotel de
Santiago en nombre de los habitantes de la ciudad, la señora de
Camagüey que guarda todo lo que se escriba de mí, los niños que aquí
en La Habana me detienen para saludarme".
En ese orden de cosas, Paulo habla de reciprocidad: "Cuando me
convoca la Revolución, siempre estoy. De cada diez conciertos que doy,
cuatro son actuaciones voluntarias. A veces sin la orquesta, porque no
hay condiciones. El otro día mismo fui a un hospital con un
guitarrista y punto, y fue el acabose. No me querían dejar ir.
Montado en la cresta de la ola de la expansión internacional de las
formas evolucionadas de concebir la música popular bailable, Paulo FG
también ha hecho zafra en auditorios de Europa occidental, Estados
Unidos y América Latina. Lo de nuestra región es algo que le llama la
atención:
"A finales del año pasado estuve en Venezuela y descubrí que había
agrupaciones que incluían éxitos míos en sus repertorios. Más
sorprendente es lo que se da en Colombia, en varias ciudades de ese
país, pero de modo muy particular en Cali, donde gustan del son y la
salsa; pues recibo reportes de la popularidad de mis temas. Y esa es
la maravilla del disco, puesto que nunca he estado en Colombia."
A pesar de esto, no está satisfecho con la andadura internacional
de su discografía, truncada en dos ocasiones: primero cuando el sello
Magic Music dejó de funcionar y luego cuando falleció Jerry Masucci,
uno de los gurúes de la salsa en Estados Unidos: sus herederos
liquidaron el negocio. "Pero todavía hay tiempo para hacer muchas
cosas", confía el músico. Por ahí mismo, en cartera, planea un nuevo
disco de boleros, un género entrañable para el artista.
En el espejo de su carrera se reflejan, según confesión propia, dos
figuras: "Benny Moré es una luz muy grande en la música cubana, una
guía que no se puede obviar. En cuanto a los colegas que comparten
este tiempo conmigo, hay una persona que debo mencionar: Pedrito
Calvo. Yo antes lo veía y me decía: quisiera ser cómo él. Hace poco se
lo dije y me respondió con unas muy lindas palabras de estímulo".