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Aunque el ministro del Interior, Francois Baroin, intentó hoy
minimizar las protestas contra la elección de Nicolás Sarkozy como
presidente de Francia, el país siguió estremecido por una realidad
cada vez más amenazante.
Alrededor de mil 250 automóviles han sido incendiados hasta el
momento en esta capital y otras regiones francesas en actos de
violencia atribuidos por Baroin a "la extrema izquierda", a lo cual la
oposición respondió de forma enérgita.
"La voz del pueblo tiene diferentes colores. Son los oprimidos los
que hablan, no partidos de izquierda. Rechazamos la violencia y
pedimos que no continúe", declaró Olivier Besancenot, ex candidato
presidencial de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR).
Los mayores reportes de vehículos quemados se dieron en Toulouse,
ubicada al suroeste de aquí y Lille al norte, además de Paris.
La Dirección General de la Policía (DGPN) reportó que más de 780
personas fueron detenidas, fundamentalmente jóvenes.
Desde el pasado día 6, el anuncio del triunfo del aspirante de
derecha suscitó manifestaciones en más de 10 ciudades francesas.
En esta capital, los principales choques con los agentes del orden
público se produjeron durante tres noches en la Plaza de la Bastilla,
donde estaba previsto el acto de celebración, de triunfar la candidata
socialista, Ségoléne Royal.
También en Rennes y Nantes, ubicadas al noroeste y oeste de esta
capital, se registraron fuertes altercados en oposición a la victoria
de los conservadores.
Lo mismo se reportó en Burdeos, donde ocurrieron fuertes peleas
entre jóvenes y agentes que se arrojaron botellas, y objetos diversos.
En Toulouse fueron realizadas varias protestas durante las noches
anteriores. De domingo para lunes, en medio de más de dos mil
manifestantes, retiraron la bandera francesa de la plaza del
Ayuntamiento.
La secretaria general del Partido Comunista Francés, Marie George
Buffet, calificó de catástrofe la elección de Sarkozy como presidente
de la República.