No estoy muy seguro de que en otras ocasiones se haya considerado
el asunto, pero al menos en el caso del Jazz Café fue así: al
recibir hace pocos días la Bandera XVI Congreso de la CTC —fuera de
calendario, pero mejor tarde que nunca—, se tuvo muy en cuenta, a la
par de los indicadores que dicta la norma emulativa, la función del
centro como institución cultural.
Largo y azaroso ha sido el camino hacia la comprensión de la
cultura cubana como un componente imprescindible para el desarrollo
de nuestra industria turística. Tema planteado con urgencia y
profundidad en los Congresos de la UNEAC y evaluado sistemáticamente
en las comisiones de Cultura y Turismo que por más de una década han
funcionado a escala nacional y en los territorios, los vínculos
entre ambos sectores requieren de una articulación orgánica, que
concilie y potencie la eficiencia en la gestión económica con la
rigurosa promoción de los valores culturales.
De ahí que sea estimulante el hecho de que uno de los santuarios
donde se muestra no solo al visitante, sino al propio público cubano
la actualidad del movimiento jazzístico doméstico —ponderado a nivel
internacional como uno de los que más aporta al desarrollo del
género en su variante latina— sea asumido por su proyección
artística.
El Jazz Café mantiene una programación rigurosa y diversa, con
artistas de planta como César López y Habana Ensemble, Oscar Valdés
y Diákara y la incorporación de ese fenómeno vocal que responde al
nombre de Sexto Sentido. Sus colectivos de dirección y de
trabajadores son los primeros interesados en situar el servicio a la
altura de la excelencia artística de su agenda diaria. Ello
contrasta con otras experiencias que no han tomado en consideración
las exigencias de la caracterización artística de los espacios o han
resbalado por el barranco de las concesiones populistas y
mercantilistas.
Durante los próximos meses se desarrollará el proceso hacia el
VII Congreso de la UNEAC, en el cual las relaciones entre cultura y
turismo volverán a estar bajo escrutinio. De modo que vale la pena
esta reflexión.