Aciertos en el mejoramiento varietal del arroz, a favor de su
cultivo en condiciones adversas, registran investigadores de la
Estación Experimental de Los Palacios, especializada en ese cultivo,
en Pinar del Río.
Los últimos años de trabajo reportan logros en la obtención de
nuevos genotipos más tolerantes a la salinidad, al estrés ambiental y
a las plagas y enfermedades como el ácaro blanco, sostienen expertos
del centro, perteneciente al Instituto Nacional de Ciencias
Agropecuarias.
De técnicas biotecnológicas resultaron algunos somaclones, o sea
plantas obtenidas por esa vía, a partir de material vegetal, entre
ellos el INCA LP-7, uno de los de mayor reclamo en los campos
arroceros cubanos.
Esa variedad fue introducida primeramente en las provincias de
Holguín, Granma y Sancti Spíritus, con rendimientos iniciales
superiores a las cuatro toneladas por hectárea y saldos favorables en
condiciones de salinidad, en los sectores estatal, campesino y el
Movimiento Popular cosechador del grano.
En el país existen un millón de hectáreas con exceso de sales,
mientras igual cifra tiende al nocivo fenómeno causado, de modo
fundamental, por el mal manejo de los suelos, de ahí que hallar
simientes tolerantes reta a las ciencias.
Junto a otras líneas la citada LP-7, logro ya consolidado de un
equipo a cargo de la doctora María Caridad González, avala el quehacer
de la Estación Experimental Los Palacios, inmersa también en la
búsqueda de resistencia a los hongos dañinos al cultivo.
Ubicada en las proximidades de uno de los mayores Complejos
Arroceros del país, la entidad de investigación emplea métodos
convencionales y biotecnológicos para contribuir a elevar las
producciones del alimento, del cual aún Cuba importa más de la mitad
de las 550 mil toneladas consumidas anualmente.