Mis queridos hijos:
Como ustedes pueden apreciar esta carta fue hecha hace muchos años,
es muy posible que todavía yo me encuentre luchando y ustedes ya
sabrán leer y escribir, pensarán que cómo es posible que en tantos
años no me hayan podido ver y que apenas tengan noticias mías. . .
Nací y tuve que desenvolverme en una época en que el mundo estaba
dividido en dos partes, los que tratan de subyugarlo y los que luchan
para que esto no suceda; yo pertenecía a los últimos; desde pequeño
odié el abuso, la dominación, etc.
Después crecí y cuando tenía 13 años se dio un golpe de estado por
un tirano que ya en otra ocasión había envuelto a Cuba en luto.
Este tirano fue muy odiado por sus abuelos pues ellos en sus años
mozos se habían enfrentado a él. Cuando aquello empezaba a estudiar y
donde mayor odio existía era en nuestra clase estudiantil;
inmediatamente me incorporé a lo poco que podía hacer como repulsa
frente a aquel régimen; transcurrió el tiempo, surge por primera vez
para la historia un dirigente de nuestro pueblo, un dirigente capaz de
hacer una Revolución, nuestro Comandante Fidel Castro.
Me uno a su pensamiento y es cuando de verdad comienza la lucha. A
partir de ese momento hasta el presente me he mantenido luchando.
Ustedes crecerán, es posible que yo les pueda faltar, pero les
queda lo principal: una Revolución; deben ser fieles a ella como lo
fue su padre.
Ustedes tendrán la gloria de crecer en el socialismo y ayudar a la
construcción del comunismo, que debe ser la máxima aspiración de la
humanidad.
Les recomiendo que lo primero que deben leer es la Edad de Oro,
este fue un libro que escribió nuestro Apóstol y que debe ser leído
por los jóvenes que aspiran a ser revolucionarios; después todas sus
Obras Completas, empiecen a leer los escritos, discursos de nuestro
Comandante en Jefe y cuando tengan un mayor conocimiento, las obras de
Marx-Engels-Lenin. Con todos estos conocimientos pueden decir que
teóricamente se empieza a ser revolucionario, pero no es lo
suficiente, hay que ir a la práctica; tendrán que ser ejemplo de
estudiantes, haciendo labor de pioneros, más adelante trabajo
voluntario, pasar el servicio militar, sin que sea necesario llamarlos
obligatoriamente, ser milicianos en tiempos normales y dispuestos a
morir por su Patria las veces que sea necesario. Me viene a la mente
un verso de nuestro Apóstol que siempre deben recordarlo:
Vamos, pues, hijo viril
vamos Ios dos, si yo muero
me besas tú... si tú...
¡prefiero verte muerto a verte vil!
Han pasado los años, cuando salí de su lado eran muy pequeños, los
dejé viviendo modestamente, deben tratar de no acomodarse ante la
vida, tener como rumbo el sacrificio, no crearse metas pues esto lo
que los llevará a ser conformistas y ser revolucionarios es ser lo más
dinámico posible.
No tengo más que decirles. Un padre debe darles consejos a sus
hijos, por lo general los hijos imitan al padre siempre que este
mantenga una conducta correcta. El haberme alejado de ustedes nunca
significó que no los quisiera. Al contrario, salí a luchar porque
entre las cosas que pude apreciar cuando ustedes crecían era cuántos
niños en el mundo de los egoístas se morían de hambre, por enfermedad.
etc., y era necesario ponerle coto a tal situación, esa fue una de las
mayores causas que me impulsaron, para que algún día los niños de
otros países, tanto los negritos, los indios, etc., sean felices...
Quieran y cuiden a su madre que ella ha sido muy buena.
Espero que tendré noticias de ustedes, me confortaría saber que son
pioneros o jóvenes comunistas.
Los quiere su padre
A. Briones