La
Conferencia Internacional sobre Iraq, celebrada en el balneario
egipcio de Sharm el Sheij culminó sin evidencias de logros en el
camino hacia la paz en la nación árabe.
El hecho de que tanto los representantes del gobierno
norteamericano como del iraquí hayan obviado el tema del reclamo
universal del establecimiento de un calendario de retirada de las
tropas de ocupación condenó al fracaso los debates, más bien
potenciados por la gran prensa occidental en la expectativa de una
posible reunión entre la secretaria de Estado norteamericana,
Condoleezza Rice y el canciller iraní Manuchenhr Mottaki.
Los 27 años que distan de que los gobiernos de Washington y Teherán
tengan un diálogo directo, más el exacerbado ambiente bélico por parte
de Estados Unidos hacia esa nación que defiende el derecho a
desarrollar planes nucleares con fines pacíficos, desviaron la razón
de ser de la conferencia de Sharm el Sheij, o al menos la difusión de
su contenido.
La frustración final se hizo patente cuando el manipulado encuentro
entre ambos jefes de la diplomacia, solo consistió en un formal
"intercambio de saludos".
En cuanto a lo que debió ser el verdadero menú de la conferencia,
hasta al propio premier iraquí, Nuri al Maliki, le quedó el sinsabor
de que no se lograra más ayuda y menos recomendaciones de parte de los
países occidentales.
La Liga Árabe, presente en la cita, advirtió que en Iraq se podría
haber evitado mucho derramamiento de sangre si Washington hubiese
escuchado el consejo de los árabes justo después de la invasión.
Volvió la retórica a superar las expectativas, y llevar al fracaso
el encuentro en el balneario egipcio.