CARACAS.— La niñez venezolana se adueñó de esta Caracas
acariciada por sus altos cerros, en la última jornada del béisbol
del ALBA. Y pareciera también que la realidad —más caprichosa que de
costumbre— quiso entrelazar esa tarde tres acontecimientos en torno
al diamante.
La muy querida organización beisbolera Criollitos, en
clara señal de consolidación, convocó a miles de sus afiliados para
el estadio de atletismo Brígido Iriarte. Una celebración única en la
historia deportiva de la nación.
Ataviados con sus uniformes de pelotero, desfilaron miles de
jugadores de todo el país. Llegaron a la capital por sus propios
medios, y acompañados por sus padres para conmemorar el Aniversario
45 de su Liga. Desde siete años de edad hasta la categoría juvenil
son sus integrantes, ahora apoyados como nunca antes por el Gobierno
Bolivariano .
Dispuestos a redondear las alegrías de un día irrepetible,
felices y ansiosos, vimos a muchos tomar los ómnibus para "correrse"
hasta el Fuerte Tiuna. Allí les aguardaban desde temprano, y
confundidos entre un graderío repleto de colaboradores cubanos y
público local, disfrutaron junto al Comandante Hugo Chávez de las
emociones del reñido desafío por la medalla de plata de Cuba vs.
Venezuela, con final de 3-1, en diez capítulos para los antillanos.
Tres hechos apretados en un haz: el aniversario de los
Criollitos, la presencia del Presidente, y el desafío de pelota.
La realidad —más caprichosa que de costumbre— evocó la historia
de valor y resistencia forjada por Chávez desde el Fuerte Tiuna. Una
vez más, sentimos la certeza de tener a un entrañable amigo, amante
del béisbol.