La utilización de la energía solar cobra fuerza en la provincia de
Las Tunas, que ya sustituye anualmente por esa vía unas seis mil 330
toneladas de petróleo, cada día más caro y en peligro de agotarse.
Mediante el empleo de paneles de celdas fotovoltaicas, el Estado
cubano posibilita el funcionamiento de las nuevas tecnologías de la
información y las comunicaciones (NTIC) en 163 escuelas y 241 salas
televisivas ubicadas en apartadas zonas del territorio, 670 kilómetros
al este de La Habana.
El aprovechamiento de las radiaciones solares beneficia también el
programa del médico y la enfermera de la familia en áreas rurales, la
explotación de fincas agroecológicas, el desarrollo de la ganadería
vacuna y otros proyectos.
Especialistas del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio
Ambiente (CITMA) en Las Tunas, dijeron a la AIN que la provincia
cuenta con 600 hectáreas de pastos protegidas por un solo pelo de
alambre, electrificado con la energía del sol.
Similar técnica se empleará en 114 kilómetros de cercas actualmente
en construcción, lo cual abaratará hasta en un 75 por ciento el costo
de las instalaciones.
Según informó el ingeniero Manuel Díaz Piñón, funcionario del CITMA,
en breve comenzará a introducirse el bombeo solar fotovoltaico en 17
comunidades de los municipios de Amancio, Majibacoa, Manatí, Colombia
y Jobabo, a fin de garantizar agua para el consumo humano y animal, y
satisfacer otras necesidades.
Frente a la escasez, carestía y alto poder contaminante de los
hidrocarburos, Cuba promueve la creciente utilización de fuentes
energéticas renovables, como la fuerza del viento, la biomasa, las
radiaciones solares y las corrientes marinas.
En contraste con esa actitud, el gobierno de Estados Unidos instiga
a los países pobres a emplear el maíz y otros alimentos para producir
biocombustibles con destino a las naciones ricas, aunque media
humanidad muera de hambre.