El enfrentamiento entre Ejecutivo y
Congreso se agudizó hoy luego que el presidente George W. Bush vetara
una iniciativa de ley que condicionaba los fondos de guerra para Iraq
a un calendario de retirada.
Para la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, el
mandatario quiere un cheque en blanco para proseguir la guerra, en
momentos en que su política rompe marcas de impopularidad.
¿Está de acuerdo con el veto del presidente George W. Bush al
paquete de Iraq?, preguntó este miércoles un sondeo abierto en
Internet por el diario californiano La Opinión.
La respuesta es representativa del malestar existente entre la
población y en medios políticos.
El 78 por ciento de los internautas marcaron el NO, mientras sólo
un 21 por ciento se pronunció por el SI.
Los líderes del Congreso se reunirán este miércoles con Bush en la
Casa Blanca, y aunque no se espera un avance inmediato sobre el tema,
en dos semanas pudiera estar lista otra propuesta sobre el caso.
Si bien se habla de establecer determinados objetivos que deben
lograr las autoridades de Bagdad, no se aprecian señales para un
compromiso de repatriación de las tropas norteamericanas.
Para algunos analistas, los demócratas consiguieron su objetivo al
poner en evidencia ante los electores que es la Casa Blanca quien se
opone a un plan de retirada.
Sin embargo, los demócratas enfrentan ahora un fuerte reto al tener
que analizar nuevas medidas que pueden fragmentar su propio voto.
Los liberales no parecen dispuestos a ceder si en la versión
revisada no se incluye el tema de la retirada.
Aún el Congreso debe manifestarse sobre el veto presidencial,
aunque se descarta que los demócratas logren los dos tercios
necesarios para anularlo.