— El gobierno estadounidense entró hoy en una enmarañada crisis
política luego que el presidente George W. Bush vetara un proyecto de
ley de gastos de emergencia para el ejército del Pentágono en Iraq.
De esa manera el mandatario republicano esgrimió este martes su
prerrogativa ejecutiva para cancelar una propuesta de los líderes
demócratas, que buscan establecer un cronograma para el regreso de las
tropas.
A pesar del criterio generalizado de la población y los reclamos de
diferentes autoridades partidistas, Bush se ha atrincherado en su
posición de mantener indefinidamente las unidades norteamericanas de
combate en el país árabe.
Desde marzo de 2003, cuando comenzó la agresión liderada por
Washington, más de tres mil 350 soldados estadounidenses murieron y
otros 25 mil fueron heridos en la nación musulmana.
En un discurso para la nación, el jefe de Estado consideró que la
iniciativa de sus opositores demócratas pretende suplantar y
menospreciar las opiniones de los comandantes militares en el teatro
iraquí de operaciones castrenses.
No obstante, el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid,
respondió al veto presidencial con la advertencia de que la resolución
de la Casa Blanca no frenaría a los políticos del llamado partido azul
en su intención de cambiar el curso de la contienda.
La pasada semana el Senado aprobó por 51 votos a 46 un proyecto de
ley de gastos adicionales para la guerra que aconsejó la retirada
militar del país árabe, la misma condición insertada por la Cámara de
Representantes horas antes.
Como este plan ya no se convertirá en norma debido a la anulación
del gobernante, se esperan fuertes enfrentamientos partidistas y la
propuesta de retiro tendrá que ser reformulada en ambas cámaras.