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— Unos tres mil nuevos soldados del Ejército estadounidense arribaron
esta semana a Bagdad como parte de los esfuerzos de Washington y el
gobierno iraquí de restablecer el orden, mediante un cuestionado plan
de seguridad.
Un comunicado del mando castrense indica hoy que la cuarta brigada
de la segunda división de infantería de Fort Lewis será desplegada en
esta capital y en sus alrededores para cooperar con las fuerzas
iraquíes a "limpiar, controlar y reducir la violencia".
Este grupo es uno de los cinco que deben llegar a este país árabe,
destinado a reforzar el plan de control del pasado 14 de febrero y que
integran 17 mil 500 militares.
En la actualidad más de 80 mil efectivos norteamericanos e iraquíes
permanecen desplegados aquí y en otras áreas próximas a la capital,
donde aplican medidas especiales, sin que hasta ahora resulten
efectivas.
Un artefacto explosivo detonó dentro de un minibús en la ciudad de
Mahmudiya y ocasionó la muerte a ocho personas y heridas a otras
cuatro, informó la policía.El vehículo transportaba a peregrinos
chiítas que viajaban de Bagdad hacia la ciudad santa de Kerbala.
En esa misma localidad otros cuatro iraquíes perecieron en un
ataque con morteros, en tanto helicópteros estadounidenses dispararon
contra un grupo de personas que sustraían petróleo en un oleoducto, en
la provincia de Salahedin.
La policía encontró también en diversos barrios bagdadíes los
cadáveres de 15 personas con síntomas de tortura y maniatados,
mientras halló otro en Iskandiriya y en la provincia de Babel,
respectivamente.
El Ejército de Estados Unidos comunicó que sus fuerzas liquidaron a
cinco presuntos terroristas de Al Qaeda, en la provincia de Al Anbar,
mientras prosiguen las dudas sobre la muerte del líder de esa
agrupación aquí, Abu Ayub al Masri.