— El popular barrio madrileño Malasaña se volvió a convertir hoy en un
campo de batalla entre jóvenes y policías, cuando estos últimos
reprimieron por segundo día una fiesta callejera con saldo hasta ahora
de 60 heridos.
Conocidas como "botellón", y que tradicionalmente se convocan por
mensajes en los teléfonos móviles, la fiesta consiste en una
concentración de jóvenes en determinadas calles o plazas para bailar y
beber al aire libre.
No hay un criterio único en torno a esa diversión. Mientras
comunidades como la andaluza tratan de encauzarla por los mejores
caminos sin enfrentarlas y más bien cooperando a su organización en
límites razonables, las autoridades de Madrid las prohíben.
En esta ocasión los jóvenes se estuvieron convocando entre sí para
el asueto del 1 y 2 de mayo en Malasaña, pleno corazón de la ciudad,
pero ayer decenas de policías les cayeron encima en una reyerta que
ocasionó 20 heridos, 10 de cada bando.
Hoy la policía volvió a cargar contra ellos con pelotas de goma,
porras e incluso bengalas. Los jóvenes trataron de repeler el ataque
entre botellas rotas, contenedores de basura volcados y restos de
ladrillos, pero al final los dispersaron.
La policía admitió que el saldo negativo duplicó al del día
anterior con 40 heridos leves, con rajaduras en la cabeza y
contusiones. Un agente sufrió una fractura en el antebrazo izquierdo.