CAMAGÜEY.— Camagüey se viste de lujo en esta mañana esplendorosa. Rojo
y azul son los colores que priman en la extensa Plaza de la Revolución
Ignacio Agramonte. Rojo y azul en las camisas y pulóveres, en las
gorras, en el corazón revolucionario e intransigente visten la plaza.
Azul en el cielo límpido de esta mañana de mayo, en las banderas
y también en las ropas, en clara semejanza a los colores de la bandera
de la estrella solitaria. Nuestra bandera, jamás vencida.
El Camagüey Legendario está de pie una vez más, y avanza por las
estrechas calles adoquinadas al llamado de la Patria. Es la hora del
recuento y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado
como la plata en las raíces de los Andes, tal y como ya dijera el
Héroe Nacional José Martí en otro momento histórico pero con igual
decisión que los cubanos de hoy.
Este Primero de Mayo es momento también de exigir la libertad de
los Cinco Héroes prisioneros en cárceles de Estado Unidos por luchar
contra el terrorismo, y de levantar muy alto la voz en contra de la
vil componenda perpetrada por la administración Bush para libertar al
terrorista internacional Luis Posada Carriles, autor intelectual de la
voladura en pleno vuelo de un avión de Cubana de Aviación y de otros
monstruosos crímenes.
Camagüey se levanta con Cuba, como siempre, y su voz trasciende las
fronteras para que llegue a todo el mundo.
Este es un Primero de Mayo en el que celebramos victorias, pero en
el que también tenemos justas exigencias. Hoy el pueblo de Cuba tiene
la palabra. Y la usaremos con valentía y fuerza.