Cuba cuenta con 10 instalaciones dedicadas a beneficiar cosechas de
las casas de cultivo protegido, a fin de incrementar la competitividad
internacional de estas producciones.
En esos centros se clasifican, conservan y empacan los alimentos
agrícolas destinados a la comercialización internacional, el turismo
en el país y al mercado interno.
Juan Pérez Lamas, viceministro de la Agricultura, informó en
Camagüey, que Cuba, por el momento, realiza exportaciones a Canadá y
aspira a ampliar este comercio para ingresar divisas al país para
sufragar los más de 11 millones de dólares invertidos en el desarrollo
de esta tecnología agrícola.
Los cultivos protegidos consisten en sembrar hortalizas fuera de
época en recintos de cultivo que regulan las condiciones de
temperatura, humedad, luz e impiden la entrada de insectos y plagas
indeseables.
Entre sus ventajas figuran el incremento de los rendimientos y
mejor uso del agua y los insumos.
Reconocida en el mundo como la tecnología agrícola más avanzada que
decide eficazmente en la producción de vegetales durante todo el año,
los cultivos protegidos y semiprotegidos experimentan un crecimiento
inusitado.
A partir de 1990 Cuba comenzó a aplicar tecnologías procedentes de
España e Israel, pero estudios nacionales fueron creando sistemas
propios, variedades y modelos económicos y de calidad de casas de
cultivo adaptadas a su explotación en el clima tropical