La primera planta de su tipo en Cuba para producir biogás a partir
de desechos de la industria azucarera avanza en la destilería Nauyú,
del central Enrique Varona González, en la provincia Ciego de Ávila.
El proyecto es patrocinado por una organización alemana no
gubernamental y está dirigido a la obtención de gas metano con los
mismos residuales de la destilería, la cual utilizará en sus calderas
el biocombustible en vez de fuel oil.
Con la nueva tecnología —de manera experimental para el sector
azucarero en la Isla— el colectivo de la "Nauyú" no tendrá que verter
a la superficie agrícola de la zona los mencionados desechos,
considerados entre los más agresivos para el medio ambiente por su
alto poder contaminante.
Su principal objeto de obra es un digestor con capacidad para 700
metros cúbicos, cuya fundición concluirá en los próximos días, informó
Raúl Pérez Falcón, especialista del Grupo empresarial azucarero en la
provincia.
Además del ahorro de petróleo y el cuidado al entorno, el proyecto
forma parte de las mejoras tecnológicas en el aprovechamiento de los
derivados del sector azucarero y se inscribe, también, en los planes
de la actual revolución energética en la Isla.
En Cuba existen más 100 instalaciones de pequeña y mediana escala
que usan el combustible renovable, obtenido a través de los despojos
orgánicos como el estiércol o desperdicios vegetales, sobre todo para
la cocción de alimentos.
El biogás se obtiene de la descomposición en un ambiente anaeróbico
(sin oxígeno) y es un carburante económico y reemplazable que,
incluso, puede ser utilizado en vehículos de motor, además de que
genera un subproducto muy bueno como fertilizante y para alimentar
peces y aves.
Según investigaciones, Cuba tiene potencial para producir más de
150 mil toneladas de combustible por año, provenientes de unos 78
millones de metros cúbicos de sobrantes biodegradables.