La ministra de Producción y
Microempresa de Bolivia, Celinda Sosa, aseveró hoy que los acuerdos de
la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) siembran esperanza
en sectores históricamente marginados en su país.
Horas antes de partir a Venezuela, donde asistirá junto al
mandatario Evo Morales a la conmemoración del primer año de esas
tratativas, la titular explicó a Prensa Latina que el impacto de esos
convenios se refleja en pequeños productores del área rural y urbana.
"Gracias al ALBA y al Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP) que
impulsa el gobierno, afirmó, por primera vez en nuestra historia
personas vinculadas a la producción, pero de bajos ingresos, han
tenido acceso a créditos".
También explicó que esos préstamos no sólo han servido para
adquirir la necesaria maquinaria, sino para ofertar empleo, con lo que
el aporte es palpable hacia el interior de miles de familias.
En ese sentido, ejemplificó, se destacan proyectos como el del
departamento de Beni (noreste), en plena Amazonía, donde se construyó
una Planta Beneficiadora de Castaña (especie no maderable de alto
valor ecológico, de semillas comestibles) en la región de Riberalta.
"Allí, dijo, unas 500 mujeres han sido las más beneficiadas con
empleo y mejores condiciones de trabajo, pero además ha despertado en
la población un sentimiento de pertenencia a su fábrica".
Por otro lado, subrayó los acuerdos ALBA-TCP nos permiten recuperar
paulatinamente la capacidad productiva del campo, deteriorada por
décadas de neoliberalismo.
Interpelada sobre los proyectos emprendidos desde el pasado año a
la fecha, la ministra precisó que en 2006 sumaron unos 170 programas.
En los tres primeros meses del 2007, agregó, los proyectos se
incrementaron a más de 600 en rubros como madera, cuero, textiles,
alimentos, metalmecánica, artesanía, cerámica, plata y oro.
En esos planes, acotó, el país pudo invertir 120 millones de
bolivianos (unos 15 millones de dólares) sobre todo en maquinaria y se
han generado más de 34 mil 240 empleos, entre directos e indirectos.
Acerca de las posibilidades de los acuerdos ALBA-TCP en materia de
integración, Sosa precisó que su país encuentra una oportunidad única
de insertarse en otros mercados con productos nacionales.
"Tenemos, sin embargo, el reto de garantizar producción, calidad y
competitividad", remarcó.
"Se trata, añadió, de encontrar la relación mutuamente ventajosa de
país a país, con un comercio complementario, de cooperación y de
carácter justo".
Es significativo, dijo, que el presidente Morales a dos meses de su
primer año de gestión, firmara junto a Cuba y Venezuela esos acuerdos
que se corresponden mejor con las características de nuestras
economías y nuestros pueblos.
ALBA-TCP, afirmó la ministra, "es ante todo solidaridad,
complementariedad y además una vía para recuperar nuestros recursos
naturales, que es salvar la dignidad nacional".
También agradeció la cooperación de naciones como Venezuela y Cuba,
"cuyos gobiernos nos enseñan que la economía también puede ser
solidaria", dijo.