— La policía iraquí halló en las últimas horas 26 cadáveres en
diferentes zonas de esta capital, la mayoría de ellos torturados y
baleados en la cabeza o el pecho, a la manera de ejecuciones
extraoficiales.
Añadió que sus agentes encontraron entre la tarde de ayer y la
mañana de hoy a muchos cuerpos con las manos atadas a la espalda, y
las caras tapadas o los ojos vendados.
Manifestó que eso es parte del panorama de la crisis de la
convivencia comunitaria (étnica y confesional) potenciada en este país
con la guerra desatada en marzo de 2003 contra el régimen del Partido
Bass.
Esos hallazgos ocurren en medio de la aplicación por parte de
tropas norteamericanas e iraquíes de un plan de seguridad, cuyo
objetivo inmediato es poner a Bagdad bajo control militar.
Fuentes de crédito los relacionaron con tácticas de guerra sucia
denunciadas por la resistencia desde febrero del año pasado, cuando un
atentado destrozó la cúpula de la mezquita de Al Askari, del rama
chiíta del Islam, en la localidad norteña de Samarra.
En esa línea, la insurgencia indicó que una cifra notable de
asesinatos fueron cometidos por escuadrones de la muerte, procedentes
del aparato de las fuerzas de seguridad iraquíes, entre otros.