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El arte teatral como terapia complementaria

OCTAVIO BORGES PÉREZ

Para nadie es un secreto que el arte, en general, tiene una benéfica influencia en pacientes de muy diversas dolencias, sobre todo cuando se trata de niños con enfermedades crónicas.

El estado de ánimo positivo, los deseos de vivir y el entusiasmo son aspectos importantes a la hora de afrontar una vida marcada por un mal incurable y poder funcionar lo más activa e integral posible.

Con el propósito de contribuir a hacer más llevadera la existencia de los pequeñines y a brindarles oportunidades de sonreír y divertirse, los 43 trabajadores de la Dirección Territorial Habana, de Habana Club Berroa han creado un ya habitual espacio titulado Un ratico feliz.

Sistemáticamente ellos acuden al Cardiocentro del Hospital William Soler para llevar a los pequeños pacientes un espectáculo infantil, dulces y juguetes, como lo hicieron recién durante la Jornada de Girón.

También han donado significativas sumas de dinero en moneda libremente convertible para sufragar gastos esenciales del sistema cubano de salud.

Los payasos de Pentaclown Habana fueron los protagonistas del más reciente encuentro, en el que fue todo un regalo ver a los niños disfrutar de lo lindo y hasta alguno desechó sus muletas y se puso a jugar con grandes bríos.

Eduviges Aguilera, segunda jefa del Centro de Rehabilitación Cardiovascular del William Soler, destacó la trascendencia y valor terapéutico de este tipo de encuentros, en tratamientos como estos, muy costosos en cualquier parte del mundo.

Aclaró que el Estado cubano garantiza todo el material médico, pero cualquier colaboración es bienvenida, principalmente, para estimular a esos niños con cardiopatías congénitas y quienes están en proceso pre o post-operatorio.

Por unas horas, explicó, los pequeños olvidan el rigor de los tratamientos y las limitaciones físicas a las que están sometidos, situación que contribuye favorablemente con la evolución de cada caso.

En el Cardiocentro se atienden alrededor de unos 20 pacientes de hasta 17 años de edad, provenientes de la República Bolivariana de Venezuela, el turismo de salud y de toda Cuba.

Eduardo Estrada, secretario del Partido Comunista de Cuba en la División Territorial de Habana Club, dijo que para ellos es un gran disfrute realizar, desde hace unos tres años, este tipo de acciones, las cuales brindan un momento de felicidad a los pacientes de ese centro de salud. (AIN)

 

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