Teatro valenciano en La Huella de España

Fantasmas de la memoria ibérica

ANTONIO PANEQUE BRIZUELA
paneque.b@granma.cip.cu

Foto:YORDANKA ALMAGUERCuesta trabajo concebir cómo tanto tiempo antiguo, tanta historia de otros que ya vivieron, puede fundirse en arte y llevarse a escena. Darle existencia plena a esos fantasmas de la memoria ibérica mediante un viaje por cuatro siglos de poesía hispanomusulmana, en voz y gesto de solo dos actores. Eso es En amores inflamada.

Solo el tener por cierto que estamos en una sala de representación, nos indica que no marchamos junto a estos intérpretes del Teatres de la Generalitat Valenciana, mano a mano con Ibn-Arabi o Abu Yapar, o Garcilaso de la Vega, Juan de la Cruz, Teresa de Ávila, Jorge Manrique y Florencia Pinar.

Esa es la gracia que nos conceden la actriz Reyes Ruiz, exquisita en su ejecución escénica, y José Montesinos, sobrio, casi austero, algo distante, pero en general coherente con el discurso poético-musical de Antoni Tordera (dramaturgia, versión y dirección).

Montaje realizado en colaboración con el Municipal de Cultura Medieval d’Elx, triunfador desde su aparición en el 2005 en certámenes de teatro clásico en El Paso, Almagro, Ciudad Juárez y Alcalá de Henares, destacan además la música (Pep Llopis) y la banda sonora (Marmita Música Viva) como protagónicos.

Para que ambos actores de desplacen entre la sobria escenografía con sus maletas de andar por el tiempo y obren a tono con las diferentes historias que abarca la pieza, han tenido que imbricarse los mundos melódicos ibéricos, sefardíes e islámicos presentes en la trama hispana.

El título proviene de San Juan de la Cruz ("En una noche oscura, / con ansias en amores inflamada, / —¡oh dichosa ventura!— / salí sin ser notada, / estando ya mi casa sosegada"). "El actor y la actriz deben adentrarse —afirmó Tordera— por ese mundo de varios sentidos, sobreentendidos y malentendidos".

Es también para el director una obra al servicio de la palabra inflamada por el amor y el deseo, "esas pasiones comunes a toda religión, raza, condición y sexo".

Suerte de encuentro entre culturas, la atmósfera romántica no descuida, sin embargo, la certidumbre de otras realidades más actuales en los territorios donde ocurren los hechos. Así se alude a un Iraq, un Éufrates y una Bagdad "ahora destruidos" y a un Israel que "cada vez parece más un cementerio de niños".

La cálida acogida durante dos días en La Habana ha impresionado al propio Antoni Tordera: "Hay aquí por todas partes una explosión de vida, de luz, de mar, de ritmos musicales".

"Somos dos culturas diferentes, aunque tengamos la misma lengua y el mismo pasado. Me parece una soberbia hablar de una sola cultura, como si la cubana fuera solo una prolongación de la española. Hay raza española, pero se nota un sentido de distinción y al mismo tiempo de identificación."

Todo lo cual este dramaturgo y profesor de teatro ilustra con la interpretación que, piensa, su creación recibió aquí: "Hay un tipo de poesía empleada en la obra, como por ejemplo la del siglo XV, que en España, por una determinada evolución del lenguaje, la gente no comprende del todo. Y sin embargo aquí en Cuba, por determinadas reacciones del público, percibí que lo han pillao bien".

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir